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jueves, 22 de enero de 2009

Que Dios bendiga a los EE.UU de América

"Que Dios os bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América". Así se finaliza un discurso en EEUU. Ya pueden ser republicanos o demócratas. La religión y el patriotismo van de la mano sin complejos. Algo similar es impensable en la vieja Europa. Aquí debatimos si deben o no deben existir funerales de Estado. Debatimos si los crucifijos deben o no deben permanecer en los edificios públicos. Debatimos sobre un laicismo gabacho del siglo dieciocho. Vivimos a la sombra de nuestro pasado y con la fijación del anticlericalismo.El pueblo de USA es joven mucho más joven que Europa y eso se nota; en su pluralidad, en su desmesura, en sus meteduras de pata y en sus aciertos. No voy a hacer un panegírico de EEUU, bastante tenemos con ponerlo a caldo y considerar que es el peor de los aliados. El que promueve la industria bélica y farmacéutica, con sus consecuentes daños colaterales. Pero es que me sigue conmoviendo que sea noticia jurar un cargo con la Biblia en la mano sin complejos de rancios o fachosos.

Así van las cosas por allí. Muy diferentes a las de nuestro país. ¿Se imagina alguien al presidente Zapatero jurando su cargo?. Casado por la Iglesia, como Dios manda, se tuvo que llevar a los niños de un colegio religioso para dar ejemplo en su partido. Porque quitarse la religiosidad casposa es de progres y modernos. Musitar una oración por la patria, es propio de militares o juristas de derechas. Y ya sabemos que en este país todo el mundo es moderno sacudiéndose la religiosidad de las hombreras.

Miren que me conmueve esa fe devota y protestante del americano medio que asiste con regularidad a los oficios religiosos, que colabora como buen ciudadano en el voluntariado civil. Hay unas tradiciones arraigadas, inconmovibles. En Europa, en cambio, vivimos las revoluciones sociales y la lucha de clases. La iglesia perdió su fuerza con la Revolución francesa. Sus privilegios fueron abolidos. En tandas sucesivas las ideas revolucionarias brillaron en la Constitución de cada país.

Estados Unidos, nació de ese vendaval burgués que deseaba el poder. Y desde entonces lo mantiene. La aristocracia se fue por las alcantarillas de media Europa. Y a las que sobreviven les corresponde un papel ornamental, con honrosas excepciones, que no voy a ser yo quien las descubra. Ustedes ya me entienden.

En cambio EEUU tiene una aristocracia burguesa, la que da un buen puñado de dólares y dos o tres bancos en propiedad. La que proporcionan unos extensos campos petrolíferos en el viejo Texas. ¿O son tan sólo arquetipos que han ido creciendo durante el siglo XX?. Cada imperio se ha regido en las coordenadas de su época. Para el español del siglo de oro, en nuestras tierras nunca se ponía el sol.

Pero todo empieza y finaliza alguna vez. Y la verdad, me gustaría que ciertas industrias que manipulan la salud y la paz del mundo, dejasen de funcionar en monopolio. Y tuvieran una gestión aireada, sin sucios contratos bajo mano. Mejor aún, me gustaría que cierto tipo de industria desapareciera de la faz de la tierra. Pero esto es el sueño que nos corresponde tras ver una apoteósica y fulgurante puesta en escena para la toma de posesión del presidente del país más poderoso del mundo. Del dueño del cortijo que marca las reglas del juego.

Y como no tengo nada contra esa nación, tan plural y contradictoria en su desmesurada grandeza. Diré que le deseo lo mejor a Obama. A ver si es capaz de arreglar un poco el polvorín de Oriente Medio, sin necesidad de provocar una tercera guerra mundial. Todavía está a tiempo. Si lo hace bien, dentro de unos años podremos felicitarnos todos por haber sido contemporáneos del presidente Obama.

Una cosa no podrán negar a los católicos. Tenemos un Papa que bendice a todos los países y todos los seres del mundo. Eso es mucho más de lo algunos pueden soportar.

Que Dios bendiga a los EE.UU de América

"Que Dios os bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América". Así se finaliza un discurso en EEUU. Ya pueden ser republicanos o demócratas. La religión y el patriotismo van de la mano sin complejos. Algo similar es impensable en la vieja Europa. Aquí debatimos si deben o no deben existir funerales de Estado. Debatimos si los crucifijos deben o no deben permanecer en los edificios públicos. Debatimos sobre un laicismo gabacho del siglo dieciocho. Vivimos a la sombra de nuestro pasado y con la fijación del anticlericalismo.El pueblo de USA es joven mucho más joven que Europa y eso se nota; en su pluralidad, en su desmesura, en sus meteduras de pata y en sus aciertos. No voy a hacer un panegírico de EEUU, bastante tenemos con ponerlo a caldo y considerar que es el peor de los aliados. El que promueve la industria bélica y farmacéutica, con sus consecuentes daños colaterales. Pero es que me sigue conmoviendo que sea noticia jurar un cargo con la Biblia en la mano sin complejos de rancios o fachosos.

Así van las cosas por allí. Muy diferentes a las de nuestro país. ¿Se imagina alguien al presidente Zapatero jurando su cargo?. Casado por la Iglesia, como Dios manda, se tuvo que llevar a los niños de un colegio religioso para dar ejemplo en su partido. Porque quitarse la religiosidad casposa es de progres y modernos. Musitar una oración por la patria, es propio de militares o juristas de derechas. Y ya sabemos que en este país todo el mundo es moderno sacudiéndose la religiosidad de las hombreras.

Miren que me conmueve esa fe devota y protestante del americano medio que asiste con regularidad a los oficios religiosos, que colabora como buen ciudadano en el voluntariado civil. Hay unas tradiciones arraigadas, inconmovibles. En Europa, en cambio, vivimos las revoluciones sociales y la lucha de clases. La iglesia perdió su fuerza con la Revolución francesa. Sus privilegios fueron abolidos. En tandas sucesivas las ideas revolucionarias brillaron en la Constitución de cada país.

Estados Unidos, nació de ese vendaval burgués que deseaba el poder. Y desde entonces lo mantiene. La aristocracia se fue por las alcantarillas de media Europa. Y a las que sobreviven les corresponde un papel ornamental, con honrosas excepciones, que no voy a ser yo quien las descubra. Ustedes ya me entienden.

En cambio EEUU tiene una aristocracia burguesa, la que da un buen puñado de dólares y dos o tres bancos en propiedad. La que proporcionan unos extensos campos petrolíferos en el viejo Texas. ¿O son tan sólo arquetipos que han ido creciendo durante el siglo XX?. Cada imperio se ha regido en las coordenadas de su época. Para el español del siglo de oro, en nuestras tierras nunca se ponía el sol.

Pero todo empieza y finaliza alguna vez. Y la verdad, me gustaría que ciertas industrias que manipulan la salud y la paz del mundo, dejasen de funcionar en monopolio. Y tuvieran una gestión aireada, sin sucios contratos bajo mano. Mejor aún, me gustaría que cierto tipo de industria desapareciera de la faz de la tierra. Pero esto es el sueño que nos corresponde tras ver una apoteósica y fulgurante puesta en escena para la toma de posesión del presidente del país más poderoso del mundo. Del dueño del cortijo que marca las reglas del juego.

Y como no tengo nada contra esa nación, tan plural y contradictoria en su desmesurada grandeza. Diré que le deseo lo mejor a Obama. A ver si es capaz de arreglar un poco el polvorín de Oriente Medio, sin necesidad de provocar una tercera guerra mundial. Todavía está a tiempo. Si lo hace bien, dentro de unos años podremos felicitarnos todos por haber sido contemporáneos del presidente Obama.

Una cosa no podrán negar a los católicos. Tenemos un Papa que bendice a todos los países y todos los seres del mundo. Eso es mucho más de lo algunos pueden soportar.

viernes, 16 de enero de 2009

Pido la paz porque todas las víctimas son iguales

Siento simpatía por cualquier pueblo en condiciones difíciles. Algo sé del conflicto palestino israelí. Algo tan básico como que ambos se pelean por la misma tierra. Para ambos es la tierra de sus antepasados. Y le podemos dar las vueltas que queramos, pero el territorio ocupado por Israel estaba habitado por los árabes, en él vivían durante el dominio del imperio británico, hasta que a finales de 1947 se consideró conveniente dividir Palestina en dos partes: una para judíos y otra para israelitas.La enorme paradoja es que en la franja israelita ya vivían muchos palestinos. Y por supuesto que los palestinos reivindicaban como suya la tierra arrebatada por los judíos. Hasta aquí un breve resumen que contando en décadas se alarga durante más de un siglo. Pero el estado sionista ambicionaba más, probablemente seguir las huellas de sus antepasados antes de la llegada de Cristo, ambicionando los extensos territorios del reinado de David y Salomón; quién sabe, el caso es que invadió tierras palestinas y comenzó una guerra que no ha finalizado.

Han existido treguas, delimitación de fronteras, retiradas tácticas, ocupación indiscriminada de judíos en franjas que reclamaban los palestinos. Y así vamos asistiendo a la historia larga y dolorosa de estos pueblos. Con la salvedad de que durante años los israelíes estuvieron mejor armados aunque fueran menor número de habitantes. Hoy la causa palestina es abrazada por todo el mundo islámico. Hay países que siguen siendo pro-palestinos como el actual gobierno español.

Pero lo cierto es que esta guerra sólo podrá finalizar cuando ambos estados: palestino e israelí, decidan libremente vivir en paz, de acuerdo con unas fronteras claras y con unos gobiernos democráticos que toleren la división. Mientras en Israel continúen existiendo sionistas dispuestos a ocupar las tierras de sus antepasados, no habrá paz. Por supuesto, tampoco existirá mientras los palestinos se infiltren como terroristas en Israel con islamistas inmolados en zonas civiles. O sigan lanzando misiles indiscriminadamente sobre la población civil.

Puestas en conserva ambas facciones beligerantes, poco más le queda hacer al mundo que tratar de mediar una tregua de paz y el reinicio de las conversaciones. Pero esto sólo es posible con gobiernos democráticos, no con fanáticos de un bando u otro. Mientras, seguirán muriendo inocentes, como en cualquier guerra del mundo, de la que ahora poco se ocupan los medios.

Es vergonzoso salir abrazando la causa palestina y olvidar las masacres del Congo. África se desangra sin que nadie se manifieste pidiendo una tregua. De manera que al parecer sólo hay un genocidio actual hoy en día. ¡Hipócritas!, calláis lo que os interesa y seguís el juego de los terroristas que son capaces de hacer verdaderos montajes fotográficos para seguir siendo considerados víctimas. Que esto no se malinterprete, me consta que todas las víctimas son los muertos en esta contienda. Si ahora hay niños, también estaban del lado israelí cuando se inmolaban por la causa palestina, enviados por sus propios familiares.

De manera que firmo por la paz y el diálogo, pero no salgo a hacer un manifiesto cobarde como si fuera la única barbarie y no algo que se repite en decenas de lugares. Yo me adhiero al manifiesto de la marcha mundial por la paz. No en Gaza, sino en miles de lugares. El que lo desee lo puede suscribir en la plataforma Marcha mundial por la paz.

Pues eso es lo que me resta decir. Que estoy a favor de la paz, pero no me gusta ser utilizada por intereses partidistas. Para mí vale lo mismo una víctima israelí que palestina, no tienen raza ni religión, son personas cuyo único delito es haber nacido en una tierra en conflicto. Por todas ellas pido la paz

Pido la paz porque todas las víctimas son iguales

Siento simpatía por cualquier pueblo en condiciones difíciles. Algo sé del conflicto palestino israelí. Algo tan básico como que ambos se pelean por la misma tierra. Para ambos es la tierra de sus antepasados. Y le podemos dar las vueltas que queramos, pero el territorio ocupado por Israel estaba habitado por los árabes, en él vivían durante el dominio del imperio británico, hasta que a finales de 1947 se consideró conveniente dividir Palestina en dos partes: una para judíos y otra para israelitas.La enorme paradoja es que en la franja israelita ya vivían muchos palestinos. Y por supuesto que los palestinos reivindicaban como suya la tierra arrebatada por los judíos. Hasta aquí un breve resumen que contando en décadas se alarga durante más de un siglo. Pero el estado sionista ambicionaba más, probablemente seguir las huellas de sus antepasados antes de la llegada de Cristo, ambicionando los extensos territorios del reinado de David y Salomón; quién sabe, el caso es que invadió tierras palestinas y comenzó una guerra que no ha finalizado.

Han existido treguas, delimitación de fronteras, retiradas tácticas, ocupación indiscriminada de judíos en franjas que reclamaban los palestinos. Y así vamos asistiendo a la historia larga y dolorosa de estos pueblos. Con la salvedad de que durante años los israelíes estuvieron mejor armados aunque fueran menor número de habitantes. Hoy la causa palestina es abrazada por todo el mundo islámico. Hay países que siguen siendo pro-palestinos como el actual gobierno español.

Pero lo cierto es que esta guerra sólo podrá finalizar cuando ambos estados: palestino e israelí, decidan libremente vivir en paz, de acuerdo con unas fronteras claras y con unos gobiernos democráticos que toleren la división. Mientras en Israel continúen existiendo sionistas dispuestos a ocupar las tierras de sus antepasados, no habrá paz. Por supuesto, tampoco existirá mientras los palestinos se infiltren como terroristas en Israel con islamistas inmolados en zonas civiles. O sigan lanzando misiles indiscriminadamente sobre la población civil.

Puestas en conserva ambas facciones beligerantes, poco más le queda hacer al mundo que tratar de mediar una tregua de paz y el reinicio de las conversaciones. Pero esto sólo es posible con gobiernos democráticos, no con fanáticos de un bando u otro. Mientras, seguirán muriendo inocentes, como en cualquier guerra del mundo, de la que ahora poco se ocupan los medios.

Es vergonzoso salir abrazando la causa palestina y olvidar las masacres del Congo. África se desangra sin que nadie se manifieste pidiendo una tregua. De manera que al parecer sólo hay un genocidio actual hoy en día. ¡Hipócritas!, calláis lo que os interesa y seguís el juego de los terroristas que son capaces de hacer verdaderos montajes fotográficos para seguir siendo considerados víctimas. Que esto no se malinterprete, me consta que todas las víctimas son los muertos en esta contienda. Si ahora hay niños, también estaban del lado israelí cuando se inmolaban por la causa palestina, enviados por sus propios familiares.

De manera que firmo por la paz y el diálogo, pero no salgo a hacer un manifiesto cobarde como si fuera la única barbarie y no algo que se repite en decenas de lugares. Yo me adhiero al manifiesto de la marcha mundial por la paz. No en Gaza, sino en miles de lugares. El que lo desee lo puede suscribir en la plataforma Marcha mundial por la paz.

Pues eso es lo que me resta decir. Que estoy a favor de la paz, pero no me gusta ser utilizada por intereses partidistas. Para mí vale lo mismo una víctima israelí que palestina, no tienen raza ni religión, son personas cuyo único delito es haber nacido en una tierra en conflicto. Por todas ellas pido la paz

viernes, 9 de enero de 2009

Probablemente Dios existe, aprovecha el momento presente

El problema del bus ateo no es que publicite que “Probablemente Dios no existe”. El mensaje ni siquiera tiene una base afirmativa, se expresa como posibilidad más o menos aceptada. Con cierta verosimilitud, expresa el diccionario de la Real Academia. De manera que también podríamos decir “Probablemente la crisis no existe. Disfruta de la vida”. Con toda seguridad nos sonaría a tomadura de pelo saltarse a la torera a tres millones de parados. Sería una verdadera ofensa. A nadie en su sano juicio le gustaría esa publicidad.

Pues aquí tenemos a algunos preclaros ministros del Señor que no ven mal la publicidad atea. Al contrario, asumen que nos lleva al circo mediático y algo bueno se puede esperar cuando se hable del bus ateo, más de uno se preguntará si de verdad Dios existe. La verdad es que hemos perdido el sentido de la mesura. A mi no me ofende ese “probablemente”, me ofende la segunda de las consecuencias, ese “disfruta de la vida”.Es pura vergüenza en un mundo donde la pobreza aumenta en proporción al despilfarro de otros cientos de miles de personas.

Es inmoral y subliminal llamar a disfrutar de la vida, en el sentido en el que lo hace el dichoso anuncio. Porque mientras le quede a alguien un dedo de cerebro, el mundo sin Dios se convierte en un lugar penoso donde son muchos quienes no disfrutan de la vida. En justicia todo aquello que no necesitamos podría dar de comer a quienes nada tienen. En realidad una cosa es el “carpe diem” o aprovecha el momento presente y, otra dar un sentido epicúreo a la existencia. Además, esa segunda afirmación viene a decirnos que Dios es un aguafiestas y que aquí lo que cuenta es pasarlo lo mejor posible.

Lo curioso es que mientras sigue en boca de todos si hay o no derecho a emitir la publicidad en un servicio público, el asunto va recorriendo toda España o quizá, todo el mundo consumista. Y resulta de dudoso gusto que en una sociedad en recesión económica, destruyendo empleo a velocidad de crucero, nos sintamos interpelados a aprovechar al máximo la vida. ¿En qué sentido?. ¿Cómo se disfruta de la vida?.

Pues ahí tenemos nuestra campaña: Dios existe y nos hace disfrutar de la vida. Sólo quien gusta de su sabor, conoce que vale la pena arriesgarlo todo por Él. Disfrutar de cada momento de la existencia no puede estar asociado a una actividad hedonista, sino a la plenitud de gozar cada momento dando gracias por lo que tenemos y aceptando también las contrariedades de la vida, como oportunidades para crecer como personas más cristianas y más humanas.

Dios existe, pero no se encuentra en un anuncio de publicidad, ni en los discursos floreados de algún ministro de la Iglesia. Dios se revela a cada ser humano de una manera personal y única. Pero además a los cristianos se nos reveló en Jesucristo, en forma humana, con un rostro y una voz. Tenemos su palabra de que estará con nosotros hasta el final de los tiempos. Y todo el mundo sabe que la vida tiene su final. Que la Tierra tendrá su final. Es algo científico y demostrable y, también es ley de vida, ley de Dios.
Pues bien, son ustedes libres de desaprovechar esta vida presente, pero desde que el hombre es hombre ha existido el sentido reverencial hacia el Creador. Está presente en todas las culturas y razas, eso es tan evidente que al menos debemos plantearnos que merece un poco de nuestro tiempo, ya que vamos a vivir el resto de la eternidad separados de su presencia o en la gloria de su gracia. Y también deben preguntarse por qué otros se empeñan en negar su evidencia.

Probablemente Dios existe, aprovecha el momento presente

El problema del bus ateo no es que publicite que “Probablemente Dios no existe”. El mensaje ni siquiera tiene una base afirmativa, se expresa como posibilidad más o menos aceptada. Con cierta verosimilitud, expresa el diccionario de la Real Academia. De manera que también podríamos decir “Probablemente la crisis no existe. Disfruta de la vida”. Con toda seguridad nos sonaría a tomadura de pelo saltarse a la torera a tres millones de parados. Sería una verdadera ofensa. A nadie en su sano juicio le gustaría esa publicidad.

Pues aquí tenemos a algunos preclaros ministros del Señor que no ven mal la publicidad atea. Al contrario, asumen que nos lleva al circo mediático y algo bueno se puede esperar cuando se hable del bus ateo, más de uno se preguntará si de verdad Dios existe. La verdad es que hemos perdido el sentido de la mesura. A mi no me ofende ese “probablemente”, me ofende la segunda de las consecuencias, ese “disfruta de la vida”.Es pura vergüenza en un mundo donde la pobreza aumenta en proporción al despilfarro de otros cientos de miles de personas.

Es inmoral y subliminal llamar a disfrutar de la vida, en el sentido en el que lo hace el dichoso anuncio. Porque mientras le quede a alguien un dedo de cerebro, el mundo sin Dios se convierte en un lugar penoso donde son muchos quienes no disfrutan de la vida. En justicia todo aquello que no necesitamos podría dar de comer a quienes nada tienen. En realidad una cosa es el “carpe diem” o aprovecha el momento presente y, otra dar un sentido epicúreo a la existencia. Además, esa segunda afirmación viene a decirnos que Dios es un aguafiestas y que aquí lo que cuenta es pasarlo lo mejor posible.

Lo curioso es que mientras sigue en boca de todos si hay o no derecho a emitir la publicidad en un servicio público, el asunto va recorriendo toda España o quizá, todo el mundo consumista. Y resulta de dudoso gusto que en una sociedad en recesión económica, destruyendo empleo a velocidad de crucero, nos sintamos interpelados a aprovechar al máximo la vida. ¿En qué sentido?. ¿Cómo se disfruta de la vida?.

Pues ahí tenemos nuestra campaña: Dios existe y nos hace disfrutar de la vida. Sólo quien gusta de su sabor, conoce que vale la pena arriesgarlo todo por Él. Disfrutar de cada momento de la existencia no puede estar asociado a una actividad hedonista, sino a la plenitud de gozar cada momento dando gracias por lo que tenemos y aceptando también las contrariedades de la vida, como oportunidades para crecer como personas más cristianas y más humanas.

Dios existe, pero no se encuentra en un anuncio de publicidad, ni en los discursos floreados de algún ministro de la Iglesia. Dios se revela a cada ser humano de una manera personal y única. Pero además a los cristianos se nos reveló en Jesucristo, en forma humana, con un rostro y una voz. Tenemos su palabra de que estará con nosotros hasta el final de los tiempos. Y todo el mundo sabe que la vida tiene su final. Que la Tierra tendrá su final. Es algo científico y demostrable y, también es ley de vida, ley de Dios.
Pues bien, son ustedes libres de desaprovechar esta vida presente, pero desde que el hombre es hombre ha existido el sentido reverencial hacia el Creador. Está presente en todas las culturas y razas, eso es tan evidente que al menos debemos plantearnos que merece un poco de nuestro tiempo, ya que vamos a vivir el resto de la eternidad separados de su presencia o en la gloria de su gracia. Y también deben preguntarse por qué otros se empeñan en negar su evidencia.

lunes, 5 de enero de 2009

La Epifanía, adoración al Rey de reyes, que ustedes lo disfruten



Hoy está todo el mundo de compras; los comercios abiertos hasta horas intempestivas; los niños nerviosos por el acontecimiento de la llegada de los Reyes Magos desde Oriente. Algunos se preguntan que porqué no llegan antes, justo al mismo tiempo que el gordinflón de Papá Noel, todo para poder disfrutar de esos regalos que tan ansiosamente esperan.
A los mayores también les gustan los regalos y algunos se dedican a recorrer comercios en un derroche de generosidad. Y aunque les digas que lo importante no es el regalo sino la misma persona que regala, no terminan de creerlo. Digo yo que a los más mayores les gustan tanto los Reyes como a los pequeños, sólo por el hecho de que se acuerden de ellos en una fecha tan señalada.
Pues bien, la historia de los Reyes Magos lleva tras de sí la huella del escepticismo de muchos lectores de la Biblia. Les suena a camelo que observadores de estrellas decidiesen emprender un largo camino para adorar al Niño Dios. Googleando se encuentran las explicaciones más curiosas e inverosímiles sobre esta lejana tradición cristiana. Si quieren lo dejamos todo en la adoración de la Epifanía o manifestación de Dios a los hombres. Si eran tres o magos, no parece tan claro. Lo cierto es que los regalos al Niño Dios, tenían una profunda carga simbólica: el incienso, el oro y la mirra.
Otra de las curiosidades es atribuirles el estudio de los astros, convertirlos en astrólogos, una peculiar materia que estudia el movimiento de los planetas y atribuye a la posición de los mismos determinadas influencias. Para la Iglesia el estudio de los astros, y por ende de la astronomía, es perfectamente compatible. En el Vaticano hay especialistas en esta ciencia. Lo que consideran incompatible es la astrología en el sentido de adivinación.
Quien investigue sobre esta peculiar disciplina descubrirá que son miles las personas que nacen con el mismo mapa estelar, sin que tengan nada en común, salvo la edad. Lo que echa por tierra los vaticinios futuros basados en el movimiento de los planetas. Aunque bien es verdad que por sí misma la disciplina nos muestra la influencia de los cuatro elementos: el agua, la tierra, el aire y el fuego. Cada planeta es regente en uno de esos elementos en cada signo astrológico y, en cierto modo la tipología se asemeja a la clasificación que muchos años después atribuyó la psicología a la personalidad.
De manera que apasionados, flemáticos, sanguíneos y nerviosos, tienen en común muchas de esas características según la posición de los astros. Lo que serviría para atribuir a la astrología, el primer estudio serio sobre las diferentes personalidades del ser humano, sin que necesariamente tenga nada que ver el movimiento de los astros en la determinación de los sucesos que se tienen que vivir. Puesto que el libre albedrío imposibilita que frente a un mismo suceso se responda de la misma manera. Y todo el mundo sabe que una cosa son las influencias externas y otra la respuesta personal, libre e intransferible por la gracia de Dios.
Visto así, no creo que la Iglesia desprecie la astrología, sino más bien advierte que la adivinación, es una práctica que va contra las enseñanzas de la Iglesia, bien sea a través de la baraja o del mapa estelar del sujeto. Pues bien, la víspera de la llegada de esos magos, cuya palabra no significa que fueran capaces de hacer juegos malabares sino que se refiere a que eran sabios o estudiosos, conviene llevar encima el espíritu de adoración.
Porque lo cierto es que el Niño Dios, el Rey de Reyes, nació en un pequeño establo de una pequeña ciudad, como si quisiera manifestar que cualquier ser humano por humilde que sea su condición es una criatura amada de Dios, quien no se deja guiar por las apariencias mundanas.
Así que una vez más tenemos motivos para recitar el Credo, y en esta ocasión al completo: Creo en Dios Padre todopoderoso,creador del cielo y de la tierra.Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la Virgen Maria. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.Fue crucificado, muerto y sepultado.Descendió a los infiernos.Al tercer día resucitó de entre los muertos.Subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,la comunión de los santos, el perdón de los pecados,la resurrección de los muertos, y la vida eterna. Amén

La Epifanía, adoración al Rey de reyes, que ustedes lo disfruten



Hoy está todo el mundo de compras; los comercios abiertos hasta horas intempestivas; los niños nerviosos por el acontecimiento de la llegada de los Reyes Magos desde Oriente. Algunos se preguntan que porqué no llegan antes, justo al mismo tiempo que el gordinflón de Papá Noel, todo para poder disfrutar de esos regalos que tan ansiosamente esperan.
A los mayores también les gustan los regalos y algunos se dedican a recorrer comercios en un derroche de generosidad. Y aunque les digas que lo importante no es el regalo sino la misma persona que regala, no terminan de creerlo. Digo yo que a los más mayores les gustan tanto los Reyes como a los pequeños, sólo por el hecho de que se acuerden de ellos en una fecha tan señalada.
Pues bien, la historia de los Reyes Magos lleva tras de sí la huella del escepticismo de muchos lectores de la Biblia. Les suena a camelo que observadores de estrellas decidiesen emprender un largo camino para adorar al Niño Dios. Googleando se encuentran las explicaciones más curiosas e inverosímiles sobre esta lejana tradición cristiana. Si quieren lo dejamos todo en la adoración de la Epifanía o manifestación de Dios a los hombres. Si eran tres o magos, no parece tan claro. Lo cierto es que los regalos al Niño Dios, tenían una profunda carga simbólica: el incienso, el oro y la mirra.
Otra de las curiosidades es atribuirles el estudio de los astros, convertirlos en astrólogos, una peculiar materia que estudia el movimiento de los planetas y atribuye a la posición de los mismos determinadas influencias. Para la Iglesia el estudio de los astros, y por ende de la astronomía, es perfectamente compatible. En el Vaticano hay especialistas en esta ciencia. Lo que consideran incompatible es la astrología en el sentido de adivinación.
Quien investigue sobre esta peculiar disciplina descubrirá que son miles las personas que nacen con el mismo mapa estelar, sin que tengan nada en común, salvo la edad. Lo que echa por tierra los vaticinios futuros basados en el movimiento de los planetas. Aunque bien es verdad que por sí misma la disciplina nos muestra la influencia de los cuatro elementos: el agua, la tierra, el aire y el fuego. Cada planeta es regente en uno de esos elementos en cada signo astrológico y, en cierto modo la tipología se asemeja a la clasificación que muchos años después atribuyó la psicología a la personalidad.
De manera que apasionados, flemáticos, sanguíneos y nerviosos, tienen en común muchas de esas características según la posición de los astros. Lo que serviría para atribuir a la astrología, el primer estudio serio sobre las diferentes personalidades del ser humano, sin que necesariamente tenga nada que ver el movimiento de los astros en la determinación de los sucesos que se tienen que vivir. Puesto que el libre albedrío imposibilita que frente a un mismo suceso se responda de la misma manera. Y todo el mundo sabe que una cosa son las influencias externas y otra la respuesta personal, libre e intransferible por la gracia de Dios.
Visto así, no creo que la Iglesia desprecie la astrología, sino más bien advierte que la adivinación, es una práctica que va contra las enseñanzas de la Iglesia, bien sea a través de la baraja o del mapa estelar del sujeto. Pues bien, la víspera de la llegada de esos magos, cuya palabra no significa que fueran capaces de hacer juegos malabares sino que se refiere a que eran sabios o estudiosos, conviene llevar encima el espíritu de adoración.
Porque lo cierto es que el Niño Dios, el Rey de Reyes, nació en un pequeño establo de una pequeña ciudad, como si quisiera manifestar que cualquier ser humano por humilde que sea su condición es una criatura amada de Dios, quien no se deja guiar por las apariencias mundanas.
Así que una vez más tenemos motivos para recitar el Credo, y en esta ocasión al completo: Creo en Dios Padre todopoderoso,creador del cielo y de la tierra.Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la Virgen Maria. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.Fue crucificado, muerto y sepultado.Descendió a los infiernos.Al tercer día resucitó de entre los muertos.Subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,la comunión de los santos, el perdón de los pecados,la resurrección de los muertos, y la vida eterna. Amén

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Réquiem por Oriente Medio



Estamos a un paso de la Jornada Mundial por la Paz, que desde hace mucho celebramos el primer día de enero. Oraremos por la paz en el mundo, mientras las bombas siguen cayendo en la Tierra que vio nacer a Jesús. Es un conflicto que dura más de sesenta años, con sus oscilaciones y treguas rotas. Como la de este final de año en la que los terroristas de Hamás siguen utilizando a los civiles palestinos como escudos humanos.

Es un territorio que poco a poco se va despoblando de habitantes cristianos porque unos u otros les hacen imposible vivir.El sufrido pueblo palestino está en manos de los violentos y así poco a poco en una espiral cada vez más sangrienta nos sacuden el rostro en estas festividades tan significativas para los cristianos. ¿Es casualidad o cálculo predeterminado?.

Si así fuera, que Dios recoja el lamento de sus hijos, de esos inocentes sacrificados a intereses ocultos. La paz es posible, siempre es posible, salvo cuando está en manos de asesinos sin escrúpulos dispuestos a sacrificar la vida de otros para reavivar el odio. No le niego a Israel su grado de crueldad, en las guerras no hay buenos y malos. Eso solo pasa en las películas, en las guerras sólo hay víctimas de un lado u otro. Son los Santos Inocentes de cada contienda, que su sangre sea la última que se derrame.

No tengo palabras, porque me faltan elementos de juicio. Siento simpatía hacia todo ser humano, con independencia de su sexo, raza o religión. Sólo me caen mal quienes están dispuestos a enfrentar a unos y otros. Por eso yo me inclino del lado de los no violentos y en ese preciso momento me convierto en víctima de unos o de otros. Ese es el destino de los pacíficos, ser inmolados como lo fue Cristo en la cruz.

Y sin embargo existe la guerra justa, lo difícil es saber dónde se esconde esa justicia, de parte de quién está. Lo más socorrido es lamentarse echando la culpa a uno u otros. ¿Por qué no salimos todos a la calle protestando por esos horribles bombardeos israelíes, y esos misiles asesinos lanzados por Hamás?.
Si no hay voluntad de negociación, la legítima defensa está justificada. Pero Dios me libre de saber de qué lado se inclina la balanza. No tengo ni la menor idea. Son demasiados años enfrentados y muchas las víctimas de ambos lados. Guerras, paz, vuelta a la guerra, vuelta a la paz, atentados selectivos, misiles de largo alcance. ¿Qué otra cosa podemos hacer que rezar para que vuelva la paz?.

No es poco recordar el goteo de guerras enquistadas en tantas y tantas zonas del globo. África se desangra con sus luchas tribales manejadas por intereses ocultos a favor de sus riquezas minerales. Afganistán se mantiene por la codicia de los poderosos que utilizan la droga que cultivan en sus campos. Y así podríamos recorrer uno a uno cada continente, salpicado aquí o allá de lágrimas inocentes.

Parece fácil decir que pare la guerra. Es bonito salir clamando por la paz. Lo difícil es dejar de empuñar el fusil cuando otros azuzan el odio. Y las estrategias de las guerrillas actuales parece que van en esa dirección a una guerra selectiva, rocambolesca, que mantiene entretenidos a los poderosos manejando el tablero de ajedrez.

Aquí sabemos de esas manipulaciones porque también tenemos terroristas que hacen imposible la paz entre hermanos. Que siguen dispuestos a encender la mecha. Y todos aquellos que se empeñan en sacudir al otro con fuego, dejando el diálogo y las urnas, merecen ser desterrados al valle de tinieblas. ¡Que Dios nos proteja de esos asesinos!.

Réquiem por Oriente Medio



Estamos a un paso de la Jornada Mundial por la Paz, que desde hace mucho celebramos el primer día de enero. Oraremos por la paz en el mundo, mientras las bombas siguen cayendo en la Tierra que vio nacer a Jesús. Es un conflicto que dura más de sesenta años, con sus oscilaciones y treguas rotas. Como la de este final de año en la que los terroristas de Hamás siguen utilizando a los civiles palestinos como escudos humanos.

Es un territorio que poco a poco se va despoblando de habitantes cristianos porque unos u otros les hacen imposible vivir.El sufrido pueblo palestino está en manos de los violentos y así poco a poco en una espiral cada vez más sangrienta nos sacuden el rostro en estas festividades tan significativas para los cristianos. ¿Es casualidad o cálculo predeterminado?.

Si así fuera, que Dios recoja el lamento de sus hijos, de esos inocentes sacrificados a intereses ocultos. La paz es posible, siempre es posible, salvo cuando está en manos de asesinos sin escrúpulos dispuestos a sacrificar la vida de otros para reavivar el odio. No le niego a Israel su grado de crueldad, en las guerras no hay buenos y malos. Eso solo pasa en las películas, en las guerras sólo hay víctimas de un lado u otro. Son los Santos Inocentes de cada contienda, que su sangre sea la última que se derrame.

No tengo palabras, porque me faltan elementos de juicio. Siento simpatía hacia todo ser humano, con independencia de su sexo, raza o religión. Sólo me caen mal quienes están dispuestos a enfrentar a unos y otros. Por eso yo me inclino del lado de los no violentos y en ese preciso momento me convierto en víctima de unos o de otros. Ese es el destino de los pacíficos, ser inmolados como lo fue Cristo en la cruz.

Y sin embargo existe la guerra justa, lo difícil es saber dónde se esconde esa justicia, de parte de quién está. Lo más socorrido es lamentarse echando la culpa a uno u otros. ¿Por qué no salimos todos a la calle protestando por esos horribles bombardeos israelíes, y esos misiles asesinos lanzados por Hamás?.
Si no hay voluntad de negociación, la legítima defensa está justificada. Pero Dios me libre de saber de qué lado se inclina la balanza. No tengo ni la menor idea. Son demasiados años enfrentados y muchas las víctimas de ambos lados. Guerras, paz, vuelta a la guerra, vuelta a la paz, atentados selectivos, misiles de largo alcance. ¿Qué otra cosa podemos hacer que rezar para que vuelva la paz?.

No es poco recordar el goteo de guerras enquistadas en tantas y tantas zonas del globo. África se desangra con sus luchas tribales manejadas por intereses ocultos a favor de sus riquezas minerales. Afganistán se mantiene por la codicia de los poderosos que utilizan la droga que cultivan en sus campos. Y así podríamos recorrer uno a uno cada continente, salpicado aquí o allá de lágrimas inocentes.

Parece fácil decir que pare la guerra. Es bonito salir clamando por la paz. Lo difícil es dejar de empuñar el fusil cuando otros azuzan el odio. Y las estrategias de las guerrillas actuales parece que van en esa dirección a una guerra selectiva, rocambolesca, que mantiene entretenidos a los poderosos manejando el tablero de ajedrez.

Aquí sabemos de esas manipulaciones porque también tenemos terroristas que hacen imposible la paz entre hermanos. Que siguen dispuestos a encender la mecha. Y todos aquellos que se empeñan en sacudir al otro con fuego, dejando el diálogo y las urnas, merecen ser desterrados al valle de tinieblas. ¡Que Dios nos proteja de esos asesinos!.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Los cristianos estaremos en Colón el veintiocho



Que se esté haciendo todo un montaje respecto al número de asistentes al acto que se celebrará el próximo 28 de diciembre en Colón, me parece crear vanas expectativas y sobre todo polemizar sin sentido. Los cristianos tenemos muchos motivos para unirnos en actos multitudinarios, aunque sólo sea para que se vea que esto de la fe no está tan de capa caída como algunos quieren hacer creer.

Por otra parte, hay un cierto rechazo de muchos creyentes a ser manipulados por la “extrema derecha”, dicen; o por los kikos, sugieren otros. El caso es hablar y alimentar la polémica. Si todos los años se celebrase la Sagrada Familia en una convocatoria multitudinaria, dejarían de hablar de ello. Si esto supone un dispendio económico que no está al alcance de todos y maliciosamente caemos en la trampa de que ese dinero es mejor regalarlo a los pobres, también tendrán razón. La misma que Judas cuando razonó sobre el caro perfume que se había derramado a los pies de Jesús.

Estoy convencida que estas reuniones son motivo de críticas, y sólo por eso, a mí me parece que debemos arrimar el hombro. No entro ni salgo en las celebraciones paralelas que otros obispos han convocado en sus diócesis. Que de ello se deduzca una tensión en los miembros de la Conferencia Episcopal, ya es ganas de echar leña al fuego. Si se tercia ir a Madrid, no debe ser nunca para apoyar a Rouco. ¡A quién se le ocurre!.

Lo bueno que tiene esta convocatoria, respecto a las anteriores es que no hay elecciones. De manera que la lectura política resulta más difícil de hacer. Luego está el batallón de la quinta columna azuzando al personal diciendo que esas convocatorias no representan a todos los creyentes, sino sólo a unos pocos. Pues muy mal. Cualquier convocatoria religiosa a favor de la familia cristiana, es motivo de gozo y celebración para todos los hermanos en una misma fe. Quienes intencionadamente siempre hacen otras lecturas más políticas, deberían revisar sus esquemas. Porque a favor de la Iglesia como pueblo de Dios, no van precisamente.

Pero eso ya es de dominio público para quien visita estas páginas. Y va siendo hora de perder esas clasificaciones de progres y ortodoxos; de conservadores y progresistas, porque al único Señor que tenemos que servir es a Jesucristo y lo demás es seguir el juego a quienes más que unir dividen. Eso sí, hablando de un Dios misericordioso y amoroso, pero por debajo de la mesa, disparan a dar. No voy a nombrar donde se encuentran las tribus errantes. Ni voy a decir que yo soy la voz oficial de los fieles creyentes. Como algunos malintencionados dejan caer con cierta ironía.

Este espacio de religión digital es muy plural, yo diría que andamos todos revueltos y a su bola. De manera que cada blog representa exclusivamente a quien en él escribe. Y en su momento manifesté que la convocatoria tendría una lectura en clave política. Pero eso es lo de menos. Lo peligroso es que se monopolice la fe en manos de unos cuantos extremistas de un lado u otro. La iglesia es plural y según donde se mire puede estar agonizando o ser una semilla fecunda.

La mayoría de los cristianos no estaremos presentes en Colón el veintiocho de diciembre. Pero tendremos que sentir que allí se da testimonio de la fe que profesamos. Y entonces, todos los actos convocados en cada ciudad a favor de la familia, tendrán la misma lectura. Cuando se hable en los medios de comunicación de la convocatoria en Colón, lo que tendremos que hacer es precisamente hablar de tantos y tantos sitios donde se vive el mismo espíritu de manera fraterna y silenciosa. Sin grandes medios ni manifestaciones.

Pero no nos equivoquemos, nos quieren ahí, en el silencio discreto de nuestras iglesias, no en las calles. Porque en la calle dirán que somos los nacionalcatólicos. Y hay que perder las arrugas. Somos creyentes que dan testimonio de su fe y viven junto a otros una celebración litúrgica a la que tenemos derecho. Como cualquier otro grupo religioso o social que pide permiso a la autoridad para manifestar su fe o su opinión por la calle.

Así que animo a quien pueda acudir que acuda. Y el resto a rezar por la familia, como todos los años, pero especialmente por quienes se encuentren dando testimonio en Colón

Los cristianos estaremos en Colón el veintiocho



Que se esté haciendo todo un montaje respecto al número de asistentes al acto que se celebrará el próximo 28 de diciembre en Colón, me parece crear vanas expectativas y sobre todo polemizar sin sentido. Los cristianos tenemos muchos motivos para unirnos en actos multitudinarios, aunque sólo sea para que se vea que esto de la fe no está tan de capa caída como algunos quieren hacer creer.

Por otra parte, hay un cierto rechazo de muchos creyentes a ser manipulados por la “extrema derecha”, dicen; o por los kikos, sugieren otros. El caso es hablar y alimentar la polémica. Si todos los años se celebrase la Sagrada Familia en una convocatoria multitudinaria, dejarían de hablar de ello. Si esto supone un dispendio económico que no está al alcance de todos y maliciosamente caemos en la trampa de que ese dinero es mejor regalarlo a los pobres, también tendrán razón. La misma que Judas cuando razonó sobre el caro perfume que se había derramado a los pies de Jesús.

Estoy convencida que estas reuniones son motivo de críticas, y sólo por eso, a mí me parece que debemos arrimar el hombro. No entro ni salgo en las celebraciones paralelas que otros obispos han convocado en sus diócesis. Que de ello se deduzca una tensión en los miembros de la Conferencia Episcopal, ya es ganas de echar leña al fuego. Si se tercia ir a Madrid, no debe ser nunca para apoyar a Rouco. ¡A quién se le ocurre!.

Lo bueno que tiene esta convocatoria, respecto a las anteriores es que no hay elecciones. De manera que la lectura política resulta más difícil de hacer. Luego está el batallón de la quinta columna azuzando al personal diciendo que esas convocatorias no representan a todos los creyentes, sino sólo a unos pocos. Pues muy mal. Cualquier convocatoria religiosa a favor de la familia cristiana, es motivo de gozo y celebración para todos los hermanos en una misma fe. Quienes intencionadamente siempre hacen otras lecturas más políticas, deberían revisar sus esquemas. Porque a favor de la Iglesia como pueblo de Dios, no van precisamente.

Pero eso ya es de dominio público para quien visita estas páginas. Y va siendo hora de perder esas clasificaciones de progres y ortodoxos; de conservadores y progresistas, porque al único Señor que tenemos que servir es a Jesucristo y lo demás es seguir el juego a quienes más que unir dividen. Eso sí, hablando de un Dios misericordioso y amoroso, pero por debajo de la mesa, disparan a dar. No voy a nombrar donde se encuentran las tribus errantes. Ni voy a decir que yo soy la voz oficial de los fieles creyentes. Como algunos malintencionados dejan caer con cierta ironía.

Este espacio de religión digital es muy plural, yo diría que andamos todos revueltos y a su bola. De manera que cada blog representa exclusivamente a quien en él escribe. Y en su momento manifesté que la convocatoria tendría una lectura en clave política. Pero eso es lo de menos. Lo peligroso es que se monopolice la fe en manos de unos cuantos extremistas de un lado u otro. La iglesia es plural y según donde se mire puede estar agonizando o ser una semilla fecunda.

La mayoría de los cristianos no estaremos presentes en Colón el veintiocho de diciembre. Pero tendremos que sentir que allí se da testimonio de la fe que profesamos. Y entonces, todos los actos convocados en cada ciudad a favor de la familia, tendrán la misma lectura. Cuando se hable en los medios de comunicación de la convocatoria en Colón, lo que tendremos que hacer es precisamente hablar de tantos y tantos sitios donde se vive el mismo espíritu de manera fraterna y silenciosa. Sin grandes medios ni manifestaciones.

Pero no nos equivoquemos, nos quieren ahí, en el silencio discreto de nuestras iglesias, no en las calles. Porque en la calle dirán que somos los nacionalcatólicos. Y hay que perder las arrugas. Somos creyentes que dan testimonio de su fe y viven junto a otros una celebración litúrgica a la que tenemos derecho. Como cualquier otro grupo religioso o social que pide permiso a la autoridad para manifestar su fe o su opinión por la calle.

Así que animo a quien pueda acudir que acuda. Y el resto a rezar por la familia, como todos los años, pero especialmente por quienes se encuentren dando testimonio en Colón

sábado, 29 de noviembre de 2008

El Greco, una vida novelada

Con este temporal por la calle y por todos los medios, más vale hacer un paréntesis. Arrecian las huestes laicistas arengando al personal a sublevarse contra los símbolos religiosos. Se ve que no tienen otra cosa mejor que hacer que dejar caer su inquina atea. No hay propuestas para salir de la crisis, no hay ideas sanas expuestas para el bien común de todos los españoles. Hay, eso sí, mucha mala baba y ganas de seguir mareando la perdiz.

Mientras el circo mediático nos subyuga con series que buscan resaltar la bondad y la maldad en un maniqueísmo vergonzoso, algunos apostamos por seguir pendientes de la cultura. Y como el cine es el séptimo arte, allí encuentras momentos para reflexionar sobre lo humano y lo divino. Es un proceso diferente al de la literatura pero que sirve al mismo fin: ponerse en la piel de otro. Eso es lo que hace un artista, escritor, guionista o director.

He renunciado a ver algunas películas por cansancio. Más de lo mismo ya no lo aguanto. Pero El Greco reúne la historia y la pintura. Así que pese a la visión morbosa de su corto, decidí visionar el espectáculo. Aconsejo ir a verla, con reservas, todas las que se refieren a esa novelada relación del pintor con la iglesia. Aquí de nuevo encontramos la misma mirada que en “Los fantasmas de Goya”, la inquisición como botón de muestra de una religión fanática y desalmada.

Pero es una obra bien narrada, muy cuidada en su diseño artístico e interpretada con esmero. Tiene el aliciente de una banda sonora compuesta por Vangelis. Hasta ahí todo bien. Me gusta el planteamiento de unir la vida del autor a un personaje religioso. Es un acierto narrativo que nos permite seguir al pintor desde su Creta natal hasta Toledo. Pero agobia la frialdad con la que se aborda la fe, profundamente cuestionada por un inquisidor amante del arte o del artista. Una termina como el propio Greco, no el real, sino el de la ficción, preguntándose qué quiere el clérigo de marras.

Sin embargo, no les voy a contar el desenlace. Pero sí algunas cuestiones personales del pintor, como puede ser el amancebamiento con Jerónima, la mujer que comparte la mayor parte de su vida, que no sé si son ciertas o inventadas. Pero visto como presentan el tema religioso, mejor dudar que no dar por supuestas unas relaciones extramatrimoniales que son inimaginables en la España del Concilio de Trento. Eso, en cambio, viene bien para fomentar la simpatía hacia el artista, llevándolo más allá del bien y del mal, siguiendo los patrones del relativismo actual.

Dicho esto, vuelvo a insistir que es una gran película. Tiene todo lo que se necesita para conseguir un premio. Historia, amor, odio, ambición, fe, inquisición, arte. ¿Quién puede ofrecer más?. Está bien construida, es original hasta para justificar el arte del Greco, donde los personajes más bajos y viles, se transforman por la gracia de la pintura en santos y nobles. Mientras que el alma del inquisidor es retratada en el lienzo con toda la crudeza de su mal corazón.

Son juicios de valor muy sutiles, pero que hay que tener en cuenta, para saltar un poco de la superficie al fondo. No nos dejemos engañar por el arte que siempre finge imitando la realidad. El Greco es puro arte, con ribetes históricos para centrar al personaje. Pero el guión es una página más que añadir al adoctrinamiento laicista, subvencionado por el Estado.

Yo les recomiendo que disfruten de la pintura, de los diálogos, del ambiente que supone conocer por dentro el taller de un artista renacentista como Tiziano y su escuela veneciana. Pero no crean que están viendo un trozo de historia, allí donde todo es puro artificio imaginado, salvo las pinturas que son fieles reproducciones de los originales de Doménikos Teotokopoulos y de Tiziano.

El Greco, una vida novelada

Con este temporal por la calle y por todos los medios, más vale hacer un paréntesis. Arrecian las huestes laicistas arengando al personal a sublevarse contra los símbolos religiosos. Se ve que no tienen otra cosa mejor que hacer que dejar caer su inquina atea. No hay propuestas para salir de la crisis, no hay ideas sanas expuestas para el bien común de todos los españoles. Hay, eso sí, mucha mala baba y ganas de seguir mareando la perdiz.

Mientras el circo mediático nos subyuga con series que buscan resaltar la bondad y la maldad en un maniqueísmo vergonzoso, algunos apostamos por seguir pendientes de la cultura. Y como el cine es el séptimo arte, allí encuentras momentos para reflexionar sobre lo humano y lo divino. Es un proceso diferente al de la literatura pero que sirve al mismo fin: ponerse en la piel de otro. Eso es lo que hace un artista, escritor, guionista o director.

He renunciado a ver algunas películas por cansancio. Más de lo mismo ya no lo aguanto. Pero El Greco reúne la historia y la pintura. Así que pese a la visión morbosa de su corto, decidí visionar el espectáculo. Aconsejo ir a verla, con reservas, todas las que se refieren a esa novelada relación del pintor con la iglesia. Aquí de nuevo encontramos la misma mirada que en “Los fantasmas de Goya”, la inquisición como botón de muestra de una religión fanática y desalmada.

Pero es una obra bien narrada, muy cuidada en su diseño artístico e interpretada con esmero. Tiene el aliciente de una banda sonora compuesta por Vangelis. Hasta ahí todo bien. Me gusta el planteamiento de unir la vida del autor a un personaje religioso. Es un acierto narrativo que nos permite seguir al pintor desde su Creta natal hasta Toledo. Pero agobia la frialdad con la que se aborda la fe, profundamente cuestionada por un inquisidor amante del arte o del artista. Una termina como el propio Greco, no el real, sino el de la ficción, preguntándose qué quiere el clérigo de marras.

Sin embargo, no les voy a contar el desenlace. Pero sí algunas cuestiones personales del pintor, como puede ser el amancebamiento con Jerónima, la mujer que comparte la mayor parte de su vida, que no sé si son ciertas o inventadas. Pero visto como presentan el tema religioso, mejor dudar que no dar por supuestas unas relaciones extramatrimoniales que son inimaginables en la España del Concilio de Trento. Eso, en cambio, viene bien para fomentar la simpatía hacia el artista, llevándolo más allá del bien y del mal, siguiendo los patrones del relativismo actual.

Dicho esto, vuelvo a insistir que es una gran película. Tiene todo lo que se necesita para conseguir un premio. Historia, amor, odio, ambición, fe, inquisición, arte. ¿Quién puede ofrecer más?. Está bien construida, es original hasta para justificar el arte del Greco, donde los personajes más bajos y viles, se transforman por la gracia de la pintura en santos y nobles. Mientras que el alma del inquisidor es retratada en el lienzo con toda la crudeza de su mal corazón.

Son juicios de valor muy sutiles, pero que hay que tener en cuenta, para saltar un poco de la superficie al fondo. No nos dejemos engañar por el arte que siempre finge imitando la realidad. El Greco es puro arte, con ribetes históricos para centrar al personaje. Pero el guión es una página más que añadir al adoctrinamiento laicista, subvencionado por el Estado.

Yo les recomiendo que disfruten de la pintura, de los diálogos, del ambiente que supone conocer por dentro el taller de un artista renacentista como Tiziano y su escuela veneciana. Pero no crean que están viendo un trozo de historia, allí donde todo es puro artificio imaginado, salvo las pinturas que son fieles reproducciones de los originales de Doménikos Teotokopoulos y de Tiziano.

viernes, 24 de octubre de 2008

La Doctrina Social de la Iglesia un nuevo modelo para la crisis


A algunos se les tendría que caer la cara de vergüenza. Como penitencia les pondría a leer “La hoguera de las vanidades” de Tom Wolf. Así se verían reflejados en esos personajes sin escrúpulos capaces de decidir la suerte de millones de seres humanos. Sólo pensar en ello me produce dolor de cabeza. ¿Cómo es posible estafar, prevaricar, malversar y luego dormir a pierna suelta?. Algo falla a gran escala. Lo curioso es que ahora las crisis se ven en televisión, se trasmiten en directo, como el atentado de las Torre Gemelas.

Lo que verdaderamente preocupante es que nadie sabe medir el alcance de sus consecuencias. La inmigración masiva ha servido para paliar la mano de obra barata en operaciones a gran escala. Ahora todo queda en papel de fumar que se desvanece con un leve soplido. Y lo peor de todo es que los peces gordos piden soluciones al gobierno. Y el gobierno teme la revolución en la calle y da de comer a quienes tienen en un puño a toda la sociedad.

La caída del muro de Berlín, puso punto final al comunismo y el resultado no fue un mundo más justo, sino el aumento de la miseria y el enriquecimiento de unos pocos. Una vez ha fracasado el socialismo, a los cristianos nos queda como siempre ocuparnos de los más débiles, pero a los obispos, cardenales y párrocos, les hace falta más claridad y menos contubernio con el mundo de los poderosos. La teología de la liberación se escoraba hacia el socialismo con un fundamento claro: la redistribución justa de la riqueza. ¿Podrá ser esa la nueva mutación del capitalismo?. ¿Podrá la Iglesia hacer escuchar su voz y predicar la Doctrina Social entre los poderosos?. Porque a los que van por Cáritas lo que les hace falta es ayudas para subsistir y eso en definitiva es un parche que no soluciona los problemas de base.

El derecho a un trabajo digno y a un salario justo, no es un invento de los comunistas, ni de la teología de la liberación, es sencillamente aplicar el Evangelio tal y como lo enseñó el mismo Jesús. “¿Quién es tu prójimo?” y sale al encuentro la Palabra de Dios con la parábola del Samaritano, para hacernos comprender que no podemos desentendernos ni siquiera de los desconocidos, que ellos también son hermanos nuestros, aunque militen en bandos opuestos. Por eso los comedores de la Iglesia católica están llenos de personas de diferente raza y religión. Por ello los inmigrantes acuden desesperados en búsqueda de ayuda a las parroquias.

Lo malo es que ahora hasta el mismo Presidente francés advierte que la crisis puede llevar a una revolución social sin precedentes. Así que el problema es bastante grave y nuestro líder socialista, esquilma a los trabajadores para dar de comer a la Banca, que invierte fuera del país haciendo más grande el pastel para algunos y más amargo el trago para otros.

Estoy segura que se tiene que imponer el sentido común, pero sigo desconfiando de la buena voluntad de los políticos y financieros. Me acosa la duda de si el mundo no está en manos de unos pocos que mueven los hilos sacudiéndose las pulgas con este maravilloso invento de las nuevas tecnologías. Lo malo es que cuando se aprieta demasiado las tuercas, buscando solamente el beneficio y la rentabilidad, descuidando a quienes hacen posible que el mundo siga girando a fuerza de trabajar cada uno en su lugar. Podemos llegar a la algarada general. Y la jauría humana es peor que cualquier manada de lobos.

El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa declaraba en el Sínodo de Roma:

La Palabra de Dios, explicó, orienta el compromiso social de la Iglesia, pues "la Encarnación del Verbo es la muestra más grande de solidaridad. Es todo un ejemplo".
"Y a través de la Palabra se puede llegar a una humanización de una sociedad que se está deshumanizando. Vivimos una crisis enorme", reconoció, el cardenal, que es también presidente de Caritas Internationalis.

"En mayo pasado se reunieron los grandes en la FAO y la conclusión fue que no hay posibilidades de aliviar el hambre del mundo. Pero para aliviar la codicia de instituciones financiera hay trillones de dólares", recordó.

"Esto nos dice que vamos por un camino equivocado. El mercado no se ha comportado mal. El mercado no existe. Son los directores del mercado que hicieron del mercado un dios con pies de barro. Una economía basada en la especulación".

Con esa claridad debieran expresarse los responsables políticos de los países que se encuentran ahora en plena crisis financiera. Por tanto se les puede exigir a nuestros dirigentes que pongan los medios adecuados para que el enriquecimiento de unos pocos no destruya el bienestar de un país, lanzando a la miseria a miles de personas

La Doctrina Social de la Iglesia un nuevo modelo para la crisis


A algunos se les tendría que caer la cara de vergüenza. Como penitencia les pondría a leer “La hoguera de las vanidades” de Tom Wolf. Así se verían reflejados en esos personajes sin escrúpulos capaces de decidir la suerte de millones de seres humanos. Sólo pensar en ello me produce dolor de cabeza. ¿Cómo es posible estafar, prevaricar, malversar y luego dormir a pierna suelta?. Algo falla a gran escala. Lo curioso es que ahora las crisis se ven en televisión, se trasmiten en directo, como el atentado de las Torre Gemelas.

Lo que verdaderamente preocupante es que nadie sabe medir el alcance de sus consecuencias. La inmigración masiva ha servido para paliar la mano de obra barata en operaciones a gran escala. Ahora todo queda en papel de fumar que se desvanece con un leve soplido. Y lo peor de todo es que los peces gordos piden soluciones al gobierno. Y el gobierno teme la revolución en la calle y da de comer a quienes tienen en un puño a toda la sociedad.

La caída del muro de Berlín, puso punto final al comunismo y el resultado no fue un mundo más justo, sino el aumento de la miseria y el enriquecimiento de unos pocos. Una vez ha fracasado el socialismo, a los cristianos nos queda como siempre ocuparnos de los más débiles, pero a los obispos, cardenales y párrocos, les hace falta más claridad y menos contubernio con el mundo de los poderosos. La teología de la liberación se escoraba hacia el socialismo con un fundamento claro: la redistribución justa de la riqueza. ¿Podrá ser esa la nueva mutación del capitalismo?. ¿Podrá la Iglesia hacer escuchar su voz y predicar la Doctrina Social entre los poderosos?. Porque a los que van por Cáritas lo que les hace falta es ayudas para subsistir y eso en definitiva es un parche que no soluciona los problemas de base.

El derecho a un trabajo digno y a un salario justo, no es un invento de los comunistas, ni de la teología de la liberación, es sencillamente aplicar el Evangelio tal y como lo enseñó el mismo Jesús. “¿Quién es tu prójimo?” y sale al encuentro la Palabra de Dios con la parábola del Samaritano, para hacernos comprender que no podemos desentendernos ni siquiera de los desconocidos, que ellos también son hermanos nuestros, aunque militen en bandos opuestos. Por eso los comedores de la Iglesia católica están llenos de personas de diferente raza y religión. Por ello los inmigrantes acuden desesperados en búsqueda de ayuda a las parroquias.

Lo malo es que ahora hasta el mismo Presidente francés advierte que la crisis puede llevar a una revolución social sin precedentes. Así que el problema es bastante grave y nuestro líder socialista, esquilma a los trabajadores para dar de comer a la Banca, que invierte fuera del país haciendo más grande el pastel para algunos y más amargo el trago para otros.

Estoy segura que se tiene que imponer el sentido común, pero sigo desconfiando de la buena voluntad de los políticos y financieros. Me acosa la duda de si el mundo no está en manos de unos pocos que mueven los hilos sacudiéndose las pulgas con este maravilloso invento de las nuevas tecnologías. Lo malo es que cuando se aprieta demasiado las tuercas, buscando solamente el beneficio y la rentabilidad, descuidando a quienes hacen posible que el mundo siga girando a fuerza de trabajar cada uno en su lugar. Podemos llegar a la algarada general. Y la jauría humana es peor que cualquier manada de lobos.

El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa declaraba en el Sínodo de Roma:

La Palabra de Dios, explicó, orienta el compromiso social de la Iglesia, pues "la Encarnación del Verbo es la muestra más grande de solidaridad. Es todo un ejemplo".
"Y a través de la Palabra se puede llegar a una humanización de una sociedad que se está deshumanizando. Vivimos una crisis enorme", reconoció, el cardenal, que es también presidente de Caritas Internationalis.

"En mayo pasado se reunieron los grandes en la FAO y la conclusión fue que no hay posibilidades de aliviar el hambre del mundo. Pero para aliviar la codicia de instituciones financiera hay trillones de dólares", recordó.

"Esto nos dice que vamos por un camino equivocado. El mercado no se ha comportado mal. El mercado no existe. Son los directores del mercado que hicieron del mercado un dios con pies de barro. Una economía basada en la especulación".

Con esa claridad debieran expresarse los responsables políticos de los países que se encuentran ahora en plena crisis financiera. Por tanto se les puede exigir a nuestros dirigentes que pongan los medios adecuados para que el enriquecimiento de unos pocos no destruya el bienestar de un país, lanzando a la miseria a miles de personas

viernes, 29 de agosto de 2008

Protestas por el próximo funeral solemne de las víctimas de Barajas



Hemos entrado en la guerra de comunicados. La alianza evangélica protesta formalmente porque se oficie un funeral de Estado católico el próximo día 1 con motivo de la tragedia de Barajas. También tenemos noticia de que algunas personas, tras cinco minutos de silencio que se guardaron en la madrileña plaza de Cibeles, pidieron que se celebre un funeral de Estado laico. Hay que reconocer que tienen en parte razón, había al menos un protestante evangélico, y seguramente dos o tres víctimas de otras confesiones. De manera que deben considerar un abuso la aplastante mayoría de católicos que han fallecido, entre otras cosas pensarán que muchos de ellos seguramente no eran católicos practicantes.

Bien, queda en evidencia que los laicistas tienen como apoyo a sus pretensiones de oficiar ceremonias laicas a todo tipo de creyentes no católicos. Está claro, de lo que se trata es que “hay quien ni come ni deja comer”. No vamos a vaticinar como desean despedir a sus víctimas los familiares de las mismas. Los habrá que recurran a la iglesia, porque esa es la práctica habitual con miles de difuntos. Y puede que alguno, pase olímpicamente de asistir a ninguna despedida. Bastante dolor habrán soportado como para añadir el peso de un acto que sin fe, no palia para nada el duelo.

Sin embargo, lo cierto es que la tragedia afecta a toda la ciudadanía. Afecta al Estado como institución. Y le duela a quien le duela, la mayoría de los ciudadanos españoles es de confesión católica, de manera que se decide por parte de las autoridades una ceremonia religiosa, como ha venido siendo habitual. Es evidente que podrán asistir familiares de las víctimas y muchas decidirán no estar presentes por motivos religiosos o personales. No se trata ahora de las creencias de las víctimas, sino de un acto religioso al que acuden los miembros del Ejecutivo como ceremonia de duelo oficial.

Al parecer las tragedias remueven el tema, y algunos se apuntan a hacer declaraciones en este sentido. He procurado mantenerme en silencio porque me abruma que se explote de modo sensacionalista el dolor de los demás. Me he sumado a las oraciones por el eterno descanso de las víctimas y el consuelo de sus familiares. Y me es indiferente que fueran católicos, evangélicos, musulmanes o animistas. Para mí el duelo se supera con la confianza puesta en Cristo, y deseo que las oraciones de miles de creyentes palien al menos algo del dolor que en estos momentos trágicos viven muchas familias.

Creo que el cardenal de Madrid, puede y debe hacer un funeral en memoria de las víctimas; si el Estado en consideración a la mayoría católica de los fieles apuesta por la ceremonia religiosa, el respeto hacia el duelo debiera hacer callar las voces disidentes. Pueden manifestar su contrariedad, como de hecho están haciendo, pero resulta bastante mezquino de su parte. Al parecer se quiere poner en el mismo rasero todas las creencias, sin que se considere la realidad histórica española y sus raíces católicas. Puede que el futuro nos depare esta situación, que la fe desaparezca de la mayor parte de los habitantes de España, eso sólo Dios lo sabe. Pero hoy por hoy, los católicos siguen siendo mayoría. Y resumo una triste realidad que he leído no hace mucho: En una ocasión, durante un vuelo, el sacerdote católico y su acompañante entablaron una conversación. Éste le dijo al sacerdote, “padre yo y mi familia somos muy creyentes”. El sacerdote exclamó: “¿entonces tendrán por costumbre rezar alguna oración juntos?”. A lo que repuso su acompañante: “padre, somos creyentes pero no fanáticos”.

El bochorno que produce este tipo de actitudes, no evita que la mayor parte de la ciudadanía lo viva así. De manera que cuando llega el momento del adiós, la mayoría optan por la ceremonia religiosa. Son datos que hoy por hoy, siguen siendo estadísticamente mayoritarios. Otra cosa es el hecho de que también se esté pensando por parte de las funerarias, en aquellas personas que no profesan ninguna confesión religiosa, de manera que ofrezcan una sencilla despedida. El tiempo se encargará de poner a cada uno en su lugar. También a los creyentes, porque hoy más que nunca ser católico y manifestar la fe es ya una rareza para muchos

Protestas por el próximo funeral solemne de las víctimas de Barajas



Hemos entrado en la guerra de comunicados. La alianza evangélica protesta formalmente porque se oficie un funeral de Estado católico el próximo día 1 con motivo de la tragedia de Barajas. También tenemos noticia de que algunas personas, tras cinco minutos de silencio que se guardaron en la madrileña plaza de Cibeles, pidieron que se celebre un funeral de Estado laico. Hay que reconocer que tienen en parte razón, había al menos un protestante evangélico, y seguramente dos o tres víctimas de otras confesiones. De manera que deben considerar un abuso la aplastante mayoría de católicos que han fallecido, entre otras cosas pensarán que muchos de ellos seguramente no eran católicos practicantes.

Bien, queda en evidencia que los laicistas tienen como apoyo a sus pretensiones de oficiar ceremonias laicas a todo tipo de creyentes no católicos. Está claro, de lo que se trata es que “hay quien ni come ni deja comer”. No vamos a vaticinar como desean despedir a sus víctimas los familiares de las mismas. Los habrá que recurran a la iglesia, porque esa es la práctica habitual con miles de difuntos. Y puede que alguno, pase olímpicamente de asistir a ninguna despedida. Bastante dolor habrán soportado como para añadir el peso de un acto que sin fe, no palia para nada el duelo.

Sin embargo, lo cierto es que la tragedia afecta a toda la ciudadanía. Afecta al Estado como institución. Y le duela a quien le duela, la mayoría de los ciudadanos españoles es de confesión católica, de manera que se decide por parte de las autoridades una ceremonia religiosa, como ha venido siendo habitual. Es evidente que podrán asistir familiares de las víctimas y muchas decidirán no estar presentes por motivos religiosos o personales. No se trata ahora de las creencias de las víctimas, sino de un acto religioso al que acuden los miembros del Ejecutivo como ceremonia de duelo oficial.

Al parecer las tragedias remueven el tema, y algunos se apuntan a hacer declaraciones en este sentido. He procurado mantenerme en silencio porque me abruma que se explote de modo sensacionalista el dolor de los demás. Me he sumado a las oraciones por el eterno descanso de las víctimas y el consuelo de sus familiares. Y me es indiferente que fueran católicos, evangélicos, musulmanes o animistas. Para mí el duelo se supera con la confianza puesta en Cristo, y deseo que las oraciones de miles de creyentes palien al menos algo del dolor que en estos momentos trágicos viven muchas familias.

Creo que el cardenal de Madrid, puede y debe hacer un funeral en memoria de las víctimas; si el Estado en consideración a la mayoría católica de los fieles apuesta por la ceremonia religiosa, el respeto hacia el duelo debiera hacer callar las voces disidentes. Pueden manifestar su contrariedad, como de hecho están haciendo, pero resulta bastante mezquino de su parte. Al parecer se quiere poner en el mismo rasero todas las creencias, sin que se considere la realidad histórica española y sus raíces católicas. Puede que el futuro nos depare esta situación, que la fe desaparezca de la mayor parte de los habitantes de España, eso sólo Dios lo sabe. Pero hoy por hoy, los católicos siguen siendo mayoría. Y resumo una triste realidad que he leído no hace mucho: En una ocasión, durante un vuelo, el sacerdote católico y su acompañante entablaron una conversación. Éste le dijo al sacerdote, “padre yo y mi familia somos muy creyentes”. El sacerdote exclamó: “¿entonces tendrán por costumbre rezar alguna oración juntos?”. A lo que repuso su acompañante: “padre, somos creyentes pero no fanáticos”.

El bochorno que produce este tipo de actitudes, no evita que la mayor parte de la ciudadanía lo viva así. De manera que cuando llega el momento del adiós, la mayoría optan por la ceremonia religiosa. Son datos que hoy por hoy, siguen siendo estadísticamente mayoritarios. Otra cosa es el hecho de que también se esté pensando por parte de las funerarias, en aquellas personas que no profesan ninguna confesión religiosa, de manera que ofrezcan una sencilla despedida. El tiempo se encargará de poner a cada uno en su lugar. También a los creyentes, porque hoy más que nunca ser católico y manifestar la fe es ya una rareza para muchos

viernes, 22 de agosto de 2008

En China los mendigos también dan mala imagen


Estos días de canícula estival, las noches se vuelven insoportables para quien no disponga de refrigeración. El mes de agosto nos está dejando unos días y noches insufribles con ese calor pegajoso del mediterráneo que se adhiere a la piel. Por eso lo más frecuente es prolongar las noches, salir a una terraza o ir al cine de verano, de manera que el regreso a casa permita descansar al cuerpo.

He estado en la filmoteca, todos los veranos reponen películas que forman parte de la historia de la cinematografía. Me refiero a “Los viajes de Sullivan”, una obra donde la miseria y la fastuosidad se unen de manera surrealista. El director de cine Sullivan, un multimillonario ocupado en rodar comedias, considera que en un país inmerso en la segunda guerra mundial, hay que presentar vidas reales, hacer pensar a la gente, y decide vivir como un vagabundo para conocer de primera mano en qué consiste la pobreza. Diez dólares y un disfraz de menesteroso le llevan a vivir aventura tras aventura, hasta llegar a ser condenado a trabajos forzados.

Una buena película de Preston Sturges, con guión del mismo director y la presencia de Joel MoCrea y Verónica Lake, junto a unos secundarios del cine de los cuarenta imprescindibles.La película combina perfectamente la magia de Hollywood y la miseria de la América profunda.
Mientras veía la película donde la mendicidad llega a extremos de indignidad, no dejaba de pensar en las medidas que Italia reserva para sus ciudades turísticas, prohibición absoluta de mendigar. Parece que la pobreza debe esconderse a los ojos consumistas del viajero. Pero la realidad de los restaurantes de muchos tenedores es que fuera, al lado de sus contenedores, esperan con paciencia aquellos que no tienen para comer.

Muchas de las casas de misericordia que acogen a los sin techos subsisten gracias a aquellos productos semicaducados de las grandes superficies comerciales. Y a sus entradas siempre encuentras alguien que espera recibir ayuda. En nuestras iglesias sucede otro tanto, allí a la espera de la misericordia ajena llegan los mendigos extendiendo la mano.

En Italia las ciudades de Verona, Venecia, Florencia y Trieste, prohíben la mendicidad y el presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, el cardenal Renato Martino, ha calificado de "inaceptable" la prohibición de mendigar. Para el prelado, pedir limosna "es un derecho humano fundamental” cuando se tiene hambre y frío. Es el derecho del pobre a buscar un trozo de pan o también pedir ayuda al prójimo para despertar en él un sentimiento de humanidad".

No me sorprende que Italia ande con esas estrategias de “cara a la galería” y no dejo de recordar que ayer se iniciaban los fastuosos Juegos Olímpicos en China, con las mismas medidas, desterrar la miseria de los ojos de los extranjeros. Vender la fachada del progreso y el auge económico, suprimir la contaminación ambiental cerrando determinadas fábricas. Todo con objeto de dar buena imagen. Estamos en la época de la publicidad, donde todo se compra y se vende según el impacto que se reciba. La calidad, la verdad, son secundarias. Continuemos por tanto en el “mundo feliz” que nos ofrece la precaria interculturalidad por unos días, a cuenta de los dichosos juegos, mientras millones de seres humanos siguen rebuscando en los contenedores de los restaurantes y durmiendo debajo de los puentes de las ciudades.

En definitiva seguimos la estética de “los viajes de Sullivan” pero a la inversa. Ahora se trata de aparentar aquello que no existe en la realidad, la competición olimpica en un país que sigue ejecutando a sus disidentes y prohibiendo la libertad de culto, bien vale cerrar los ojos por unos cuantos millones de inversión a consta del pueblo chino.

En China los mendigos también dan mala imagen


Estos días de canícula estival, las noches se vuelven insoportables para quien no disponga de refrigeración. El mes de agosto nos está dejando unos días y noches insufribles con ese calor pegajoso del mediterráneo que se adhiere a la piel. Por eso lo más frecuente es prolongar las noches, salir a una terraza o ir al cine de verano, de manera que el regreso a casa permita descansar al cuerpo.

He estado en la filmoteca, todos los veranos reponen películas que forman parte de la historia de la cinematografía. Me refiero a “Los viajes de Sullivan”, una obra donde la miseria y la fastuosidad se unen de manera surrealista. El director de cine Sullivan, un multimillonario ocupado en rodar comedias, considera que en un país inmerso en la segunda guerra mundial, hay que presentar vidas reales, hacer pensar a la gente, y decide vivir como un vagabundo para conocer de primera mano en qué consiste la pobreza. Diez dólares y un disfraz de menesteroso le llevan a vivir aventura tras aventura, hasta llegar a ser condenado a trabajos forzados.

Una buena película de Preston Sturges, con guión del mismo director y la presencia de Joel MoCrea y Verónica Lake, junto a unos secundarios del cine de los cuarenta imprescindibles.La película combina perfectamente la magia de Hollywood y la miseria de la América profunda.
Mientras veía la película donde la mendicidad llega a extremos de indignidad, no dejaba de pensar en las medidas que Italia reserva para sus ciudades turísticas, prohibición absoluta de mendigar. Parece que la pobreza debe esconderse a los ojos consumistas del viajero. Pero la realidad de los restaurantes de muchos tenedores es que fuera, al lado de sus contenedores, esperan con paciencia aquellos que no tienen para comer.

Muchas de las casas de misericordia que acogen a los sin techos subsisten gracias a aquellos productos semicaducados de las grandes superficies comerciales. Y a sus entradas siempre encuentras alguien que espera recibir ayuda. En nuestras iglesias sucede otro tanto, allí a la espera de la misericordia ajena llegan los mendigos extendiendo la mano.

En Italia las ciudades de Verona, Venecia, Florencia y Trieste, prohíben la mendicidad y el presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, el cardenal Renato Martino, ha calificado de "inaceptable" la prohibición de mendigar. Para el prelado, pedir limosna "es un derecho humano fundamental” cuando se tiene hambre y frío. Es el derecho del pobre a buscar un trozo de pan o también pedir ayuda al prójimo para despertar en él un sentimiento de humanidad".

No me sorprende que Italia ande con esas estrategias de “cara a la galería” y no dejo de recordar que ayer se iniciaban los fastuosos Juegos Olímpicos en China, con las mismas medidas, desterrar la miseria de los ojos de los extranjeros. Vender la fachada del progreso y el auge económico, suprimir la contaminación ambiental cerrando determinadas fábricas. Todo con objeto de dar buena imagen. Estamos en la época de la publicidad, donde todo se compra y se vende según el impacto que se reciba. La calidad, la verdad, son secundarias. Continuemos por tanto en el “mundo feliz” que nos ofrece la precaria interculturalidad por unos días, a cuenta de los dichosos juegos, mientras millones de seres humanos siguen rebuscando en los contenedores de los restaurantes y durmiendo debajo de los puentes de las ciudades.

En definitiva seguimos la estética de “los viajes de Sullivan” pero a la inversa. Ahora se trata de aparentar aquello que no existe en la realidad, la competición olimpica en un país que sigue ejecutando a sus disidentes y prohibiendo la libertad de culto, bien vale cerrar los ojos por unos cuantos millones de inversión a consta del pueblo chino.