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viernes, 5 de diciembre de 2008

Que caiga sobre ellos el peso de la Ley

Este blog quiere hoy testimoniar el profundo asco que siente hacia la banda asesina de ETA. Pero siguiendo el humanismo cristiano también pide por la conversión de los asesinos. Ha caído una nueva víctima de la barbarie y la sinrazón. En este caso un empresario. Un padre de familia con cinco hijos y sin escolta, hay que ser valientes para descerrajar dos disparos directos a bocajarro. Y hay que padecer de algún trastorno severo de calidad humana, para dormir por la noche después de haber matado a alguien.

Pues como en este mundo de Dios existen infinidad de matices, parece que haberlos haylos. Para desgracia de todos los españoles. Después de un día de trabajo rodeada de niños llenos de vida, con sus juegos y riñas, es difícil pensar en la muerte. Y llegas a casa y recibes la noticia. Inmediatamente piensas en esa familia destrozada. Luego, no entiendes nada. ¿Qué quieren?. ¿Seguir con el cuento de nunca acabar?. Somos mayoría quienes no entendemos que después de treinta años de democracia exista un tumor gangrenoso como el de la banda armada terrorista. Cuatro gatos pelados, buscando montar bulla, incapaces de llevar a las urnas su proyecto.

¿Cómo se llama a quienes intentan imponer mediante el terror la política?. Busquen en el diccionario, hay gran cantidad de adjetivos que dan colorido a la miserable y rastrera coacción de las armas. El pueblo vasco no se merece tener entre su gente a quienes les hacen volverse de espaldas cada dos pasos. A quienes no pueden hablar por miedo, por si acaso, por si, por si... ¡En eso han convertido a Euskadi!.

Miro las caras desafiantes de estos individuos e individuas en la televisión y no puedo ponerme en su piel. No entiendo el crimen. Por eso solo me parece posible enviar mi saludo a los familiares de esta nueva víctima de la barbarie y rezar por ellos. Se acercan unas fechas entrañables, pero hoy a una familia le han destrozado la Navidad.

Me gustaría enviar palabras de consuelo a familiares y amigos. En realidad a todo el pueblo vasco. A quienes más directamente sufren la extorsión y el miedo a esos vándalos en la clandestina sombra de su oscuridad, la de su mente y de su corazón, negro por el odio, incapaz del diálogo. Pues que caiga sobre ellos todo el peso de la ley.

Descanse en paz Ignacio Uría Mendizábal, capaz de aguantar la presión del miedo sin temor y a cara descubierta. Que su sangre sea la de la última víctima de esos asesinos

Que caiga sobre ellos el peso de la Ley

Este blog quiere hoy testimoniar el profundo asco que siente hacia la banda asesina de ETA. Pero siguiendo el humanismo cristiano también pide por la conversión de los asesinos. Ha caído una nueva víctima de la barbarie y la sinrazón. En este caso un empresario. Un padre de familia con cinco hijos y sin escolta, hay que ser valientes para descerrajar dos disparos directos a bocajarro. Y hay que padecer de algún trastorno severo de calidad humana, para dormir por la noche después de haber matado a alguien.

Pues como en este mundo de Dios existen infinidad de matices, parece que haberlos haylos. Para desgracia de todos los españoles. Después de un día de trabajo rodeada de niños llenos de vida, con sus juegos y riñas, es difícil pensar en la muerte. Y llegas a casa y recibes la noticia. Inmediatamente piensas en esa familia destrozada. Luego, no entiendes nada. ¿Qué quieren?. ¿Seguir con el cuento de nunca acabar?. Somos mayoría quienes no entendemos que después de treinta años de democracia exista un tumor gangrenoso como el de la banda armada terrorista. Cuatro gatos pelados, buscando montar bulla, incapaces de llevar a las urnas su proyecto.

¿Cómo se llama a quienes intentan imponer mediante el terror la política?. Busquen en el diccionario, hay gran cantidad de adjetivos que dan colorido a la miserable y rastrera coacción de las armas. El pueblo vasco no se merece tener entre su gente a quienes les hacen volverse de espaldas cada dos pasos. A quienes no pueden hablar por miedo, por si acaso, por si, por si... ¡En eso han convertido a Euskadi!.

Miro las caras desafiantes de estos individuos e individuas en la televisión y no puedo ponerme en su piel. No entiendo el crimen. Por eso solo me parece posible enviar mi saludo a los familiares de esta nueva víctima de la barbarie y rezar por ellos. Se acercan unas fechas entrañables, pero hoy a una familia le han destrozado la Navidad.

Me gustaría enviar palabras de consuelo a familiares y amigos. En realidad a todo el pueblo vasco. A quienes más directamente sufren la extorsión y el miedo a esos vándalos en la clandestina sombra de su oscuridad, la de su mente y de su corazón, negro por el odio, incapaz del diálogo. Pues que caiga sobre ellos todo el peso de la ley.

Descanse en paz Ignacio Uría Mendizábal, capaz de aguantar la presión del miedo sin temor y a cara descubierta. Que su sangre sea la de la última víctima de esos asesinos

viernes, 21 de noviembre de 2008

Los católicos salen a la calle



Aunque ustedes no lo sepan, aunque todos los medios excepto dos o tres, silencien el acontecimiento, se está realizando el X Congreso de Católicos y Vida Pública. Tiene lugar en Madrid durante los días 21, 22 y 23 de este mes de noviembre y su tema principal es “Cristo la esperanza fiable”. Muchos lo seguiremos gracias a Internet, este medio que está resultando ser una filón para el resurgir del catolicismo en la Vida Pública. Efectivamente, son cientos las páginas webs de temática religiosa y miles los blogs de igual contenido. Pero la Vida Pública no es sólo tener una ventana abierta en la red. Por eso se llevan a cabo estos Congresos.

Hace falta que la voz de los creyentes esté presente en la sociedad, en todas las ramas del saber. Nuevos intelectuales y personas de a pie que aporten su visión cristiana al análisis de la realidad actual. Miembros activos de la sociedad implicados de forma coherente en asociaciones y organizaciones sociales que trabajan por el bien común. Y probablemente esto no tenga nada que ver con un determinado partido político, pero debe valer para que los partidos, tengan en cuenta la opinión de la Iglesia. Entiéndase que por Iglesia no me refiero exclusivamente a la jerarquía sino en especial al Pueblo de Dios.

Somos muchos quienes pensamos que debe existir el orgullo de ser católicos, sin temor a ser tachados de fascistas porque se haya querido asociar la fe con la política y en especial la mentalidad conservadora en materia moral. No estar a favor del aborto es un planteamiento equivocado, se está a favor de la vida, especialmente de la más vulnerable. Sin juzgar situaciones límites que pueden y deben ser resueltas en conciencia y con el asesoramiento adecuado. Se está a favor de la justicia social y en contra de la explotación de cualquier ser humano, también de aquellos que creen disfrutar de la libertad arrastrando yugos pesados en su vida, atrapada en la droga o la prostitución.

El citado Congreso tratará por tanto de seguir el modelo de proposiciones en carácter positivo, teniendo a Cristo como faro que guía e ilumina una esperanza en el futuro, una confianza en los valores del Reino. Siempre sabiendo que estamos de paso, pero que somos esa pequeña gota que hace falta en el océano de la vida. Si el Congreso de Católicos y Vida Pública sigue esta línea de comunicación positiva, de salida al encuentro de la sociedad, el respeto de los demás está garantizado.

¿Cómo podremos conseguir ese respeto?. En la medida que seamos capaces de aportar soluciones a la humanidad. Por eso es importante cambiar el lenguaje, no estamos contra el condón, si no a favor de una sexualidad responsable, donde el ser humano sea capaz de someter sus instintos y reorientarlos al don de la vida humana. Estamos a favor de la fidelidad en el matrimonio, del compartir los anhelos y esperanzas dentro de un sacramento de vida que es una vocación sagrada. El católico está más allá del político de izquierdas que solo piensa en una dirección, más allá del político de derechas. El católico tiene que hacer efectiva la cooperación y la fraternidad entre hermanos.

Lo curioso es que debemos tomar conciencia de que se nos tiene que notar la fe. Con la alegría contagiosa de quien se sabe en las mejores manos, las de Dios. Con la esperanza en vencer obstáculos y dificultades, con la generosidad a favor de quienes nos rodean. Ese es el reto de estos Congresos que vienen realizándose ya en su décima edición. Serán muchos los participantes y ponentes. Cada uno aportará su granito de arena; el resto tendremos que hacer lo mismo en nuestros respectivos puestos de trabajo y en aquellas asociaciones donde colaboremos.
Una cosa es cierta, para dar testimonio de la fe se necesitan la oración y los sacramentos, dos prácticas que vienen siendo desestimadas desde hace varias generaciones, por considerar que lo principal es el servicio a los demás. Cuando la realidad nos dice que no somos capaces de darnos, si no hay una relación estrecha con el vínculo que nos hace universales, sin Cristo la caridad no existe. Con Cristo todo es posible, porque sabemos que allí donde no llegamos nosotros llega su Amor.

Los católicos salen a la calle



Aunque ustedes no lo sepan, aunque todos los medios excepto dos o tres, silencien el acontecimiento, se está realizando el X Congreso de Católicos y Vida Pública. Tiene lugar en Madrid durante los días 21, 22 y 23 de este mes de noviembre y su tema principal es “Cristo la esperanza fiable”. Muchos lo seguiremos gracias a Internet, este medio que está resultando ser una filón para el resurgir del catolicismo en la Vida Pública. Efectivamente, son cientos las páginas webs de temática religiosa y miles los blogs de igual contenido. Pero la Vida Pública no es sólo tener una ventana abierta en la red. Por eso se llevan a cabo estos Congresos.

Hace falta que la voz de los creyentes esté presente en la sociedad, en todas las ramas del saber. Nuevos intelectuales y personas de a pie que aporten su visión cristiana al análisis de la realidad actual. Miembros activos de la sociedad implicados de forma coherente en asociaciones y organizaciones sociales que trabajan por el bien común. Y probablemente esto no tenga nada que ver con un determinado partido político, pero debe valer para que los partidos, tengan en cuenta la opinión de la Iglesia. Entiéndase que por Iglesia no me refiero exclusivamente a la jerarquía sino en especial al Pueblo de Dios.

Somos muchos quienes pensamos que debe existir el orgullo de ser católicos, sin temor a ser tachados de fascistas porque se haya querido asociar la fe con la política y en especial la mentalidad conservadora en materia moral. No estar a favor del aborto es un planteamiento equivocado, se está a favor de la vida, especialmente de la más vulnerable. Sin juzgar situaciones límites que pueden y deben ser resueltas en conciencia y con el asesoramiento adecuado. Se está a favor de la justicia social y en contra de la explotación de cualquier ser humano, también de aquellos que creen disfrutar de la libertad arrastrando yugos pesados en su vida, atrapada en la droga o la prostitución.

El citado Congreso tratará por tanto de seguir el modelo de proposiciones en carácter positivo, teniendo a Cristo como faro que guía e ilumina una esperanza en el futuro, una confianza en los valores del Reino. Siempre sabiendo que estamos de paso, pero que somos esa pequeña gota que hace falta en el océano de la vida. Si el Congreso de Católicos y Vida Pública sigue esta línea de comunicación positiva, de salida al encuentro de la sociedad, el respeto de los demás está garantizado.

¿Cómo podremos conseguir ese respeto?. En la medida que seamos capaces de aportar soluciones a la humanidad. Por eso es importante cambiar el lenguaje, no estamos contra el condón, si no a favor de una sexualidad responsable, donde el ser humano sea capaz de someter sus instintos y reorientarlos al don de la vida humana. Estamos a favor de la fidelidad en el matrimonio, del compartir los anhelos y esperanzas dentro de un sacramento de vida que es una vocación sagrada. El católico está más allá del político de izquierdas que solo piensa en una dirección, más allá del político de derechas. El católico tiene que hacer efectiva la cooperación y la fraternidad entre hermanos.

Lo curioso es que debemos tomar conciencia de que se nos tiene que notar la fe. Con la alegría contagiosa de quien se sabe en las mejores manos, las de Dios. Con la esperanza en vencer obstáculos y dificultades, con la generosidad a favor de quienes nos rodean. Ese es el reto de estos Congresos que vienen realizándose ya en su décima edición. Serán muchos los participantes y ponentes. Cada uno aportará su granito de arena; el resto tendremos que hacer lo mismo en nuestros respectivos puestos de trabajo y en aquellas asociaciones donde colaboremos.
Una cosa es cierta, para dar testimonio de la fe se necesitan la oración y los sacramentos, dos prácticas que vienen siendo desestimadas desde hace varias generaciones, por considerar que lo principal es el servicio a los demás. Cuando la realidad nos dice que no somos capaces de darnos, si no hay una relación estrecha con el vínculo que nos hace universales, sin Cristo la caridad no existe. Con Cristo todo es posible, porque sabemos que allí donde no llegamos nosotros llega su Amor.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El Santo Grial: mito o realidad



En mi modesta opinión el Congreso que se ha celebrado en Valencia sobre el Santo Cáliz, es una muestra interesante de unión entre el rigor histórico y la devoción popular.Hay constancia de que la pieza guardada en la capital del Turia data del siglo I del cristianismo. Los estudiosos cuentan cómo llegó a España de las manos de San Lorenzo a quien ahora hacen oriundo de Valencia, aunque sus padres lo fueran de Huesca. Son anécdotas que interesan a los estudiosos y también a los devotos.

Lo cierto es que acudir a la catedral de Valencia y pasar por la capilla del Santo Cáliz es una devoción que va pareja con la visita a la Basílica de Ntra. Sra. de los Desamparados. La Geperudeta y el vaso con el que se instauró la Eucaristía, están arraigados en todos los valencianos. Hay además, un especial interés por unirse en santo matrimonio en la capilla del Santo Cáliz. Con una larga lista de espera que lleva a posponer las uniones para ajustarse a la agenda de la capilla.

Hoy he sabido que el congreso se retrasmitió por Internet en http://www.azradio.org/hay que pulsar en 92.3 fm para escuchar cada una de las intervenciones. Por su parte el arzobispado de Valencia publicó en la agencia AVAN las ponencias que se iban presentando. Todas ellas de interés, Parejo a este acontecimiento y estrechamente relacionado con él, se ha estrenado en el Palau Reina Sofía la ópera Parsifal de Wagner, que como sabrán los melómanos, amantes de la música, recrea la historia del Santo Grial.

El sueño de alcanzar el Santo Grial está presente en multitud de obras literarias e incluso cinematográficas, no olvidemos a Indiana Jones que si en su momento buscó el Arca de la Alianza, también estuvo tras la copa sagrada. Creo recordar que recientemente fallecido Paul Newman se estrenó en el cine precisamente con El Cáliz de Plata. Una de las muchas recreaciones que se han hecho sobre el vaso en el que Jesús celebró la última cena.

Existen pruebas documentales de que los primeros papas hasta el siglo III celebraron con el mismo cáliz, los expertos han explicado que el Canon Romano, que data del siglo II, expresa textualmente en la plegaria eucarística la fórmula:“y tomando en sus santas y venerables manos este cáliz glorioso”, mientras que “el resto de plegarias eucarísticas, tanto las orientales como las occidentales, dicen `y tomando el cáliz´” .

Según cuenta la agencia AVAN la investigadora estadounidense Janice Bennet ha presentado un documento del siglo VI que “muestra que San Lorenzo envió el Santo Cáliz de la Última Cena a Huesca” en el año 258, tras encargarle el papa Sixto II que protegiera la reliquia de la persecución del emperador Valeriano.
Resulta un tema apasionante y además se trata sin lugar a dudas de una reliquia que hay que custodiar y en la que han celebrado la eucaristía tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Cualquier reliquia da fe de un acontecimiento histórico. En este caso del cuidado que los discípulos tuvieron por rescatar y conservar el objeto en el que Jesús proclamó: ‘Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre que es derramada por vosotros’

El Santo Grial: mito o realidad



En mi modesta opinión el Congreso que se ha celebrado en Valencia sobre el Santo Cáliz, es una muestra interesante de unión entre el rigor histórico y la devoción popular.Hay constancia de que la pieza guardada en la capital del Turia data del siglo I del cristianismo. Los estudiosos cuentan cómo llegó a España de las manos de San Lorenzo a quien ahora hacen oriundo de Valencia, aunque sus padres lo fueran de Huesca. Son anécdotas que interesan a los estudiosos y también a los devotos.

Lo cierto es que acudir a la catedral de Valencia y pasar por la capilla del Santo Cáliz es una devoción que va pareja con la visita a la Basílica de Ntra. Sra. de los Desamparados. La Geperudeta y el vaso con el que se instauró la Eucaristía, están arraigados en todos los valencianos. Hay además, un especial interés por unirse en santo matrimonio en la capilla del Santo Cáliz. Con una larga lista de espera que lleva a posponer las uniones para ajustarse a la agenda de la capilla.

Hoy he sabido que el congreso se retrasmitió por Internet en http://www.azradio.org/hay que pulsar en 92.3 fm para escuchar cada una de las intervenciones. Por su parte el arzobispado de Valencia publicó en la agencia AVAN las ponencias que se iban presentando. Todas ellas de interés, Parejo a este acontecimiento y estrechamente relacionado con él, se ha estrenado en el Palau Reina Sofía la ópera Parsifal de Wagner, que como sabrán los melómanos, amantes de la música, recrea la historia del Santo Grial.

El sueño de alcanzar el Santo Grial está presente en multitud de obras literarias e incluso cinematográficas, no olvidemos a Indiana Jones que si en su momento buscó el Arca de la Alianza, también estuvo tras la copa sagrada. Creo recordar que recientemente fallecido Paul Newman se estrenó en el cine precisamente con El Cáliz de Plata. Una de las muchas recreaciones que se han hecho sobre el vaso en el que Jesús celebró la última cena.

Existen pruebas documentales de que los primeros papas hasta el siglo III celebraron con el mismo cáliz, los expertos han explicado que el Canon Romano, que data del siglo II, expresa textualmente en la plegaria eucarística la fórmula:“y tomando en sus santas y venerables manos este cáliz glorioso”, mientras que “el resto de plegarias eucarísticas, tanto las orientales como las occidentales, dicen `y tomando el cáliz´” .

Según cuenta la agencia AVAN la investigadora estadounidense Janice Bennet ha presentado un documento del siglo VI que “muestra que San Lorenzo envió el Santo Cáliz de la Última Cena a Huesca” en el año 258, tras encargarle el papa Sixto II que protegiera la reliquia de la persecución del emperador Valeriano.
Resulta un tema apasionante y además se trata sin lugar a dudas de una reliquia que hay que custodiar y en la que han celebrado la eucaristía tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Cualquier reliquia da fe de un acontecimiento histórico. En este caso del cuidado que los discípulos tuvieron por rescatar y conservar el objeto en el que Jesús proclamó: ‘Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre que es derramada por vosotros’

viernes, 17 de octubre de 2008

Riqueza, pobreza y justicia social



En medio de una crisis económica de consecuencia imprevisibles, en las que o bien resurge como el Ave Fénix el sistema capitalista o se muta en algo mucho más equitativo donde no siempre ganen los mismos. Y digo se muta porque en cierto modo la economía liberal viene haciendo aguas debido a la codicia de los usureros de turno. Y también a la indolencia de la propia sociedad neoliberal, donde lo que cuenta es conseguir un nivel de vida digno para la mayoría y dejar en paz a esa extraña élite de financieros, economistas, empresarios que son capaces de desayunar en Madrid y cenar en New York.

Para quien ha conocido la ida y venida de estos tiburones de las finanzas, no le sorprende la frialdad con la que analizan los acontecimientos. Los problemas se resuelven por eliminación pero sin ninguna implicación emocional; el otro, es ajeno completamente a su vida. Pueden cerrar y abrir empresas en función de la movilidad que hoy por hoy tiene el mercado. De modo que si XXX se cierra en España, reaparece en China bajo otro nombre pero con las mismas personas al mando de la nave. Y cuando digo China lo digo porque es un mercado emergente, cuya productividad está en competencia directa con las empresas occidentales.

Lo curioso es que estas mismas empresas están saliendo hacia China y otros mercados emergentes, para abrir allí sus empresas, fuera del alcance de los sindicatos y la economía del bienestar. De modo que no es extraño que los balones con los que juegan los niños en cualquier patio de escuela, estén realizados por manos de su misma edad que consumen jornadas maratonianas para llevarse un mísero salario. Y como pescadilla que se muerde la cola, seguir siendo mano de obra barata que no crea conflictos de salario, ni de convenios colectivos.

Es curioso que el mundo avance en una dirección y por otro lado se repitan los mismos errores del siglo XIX. La industrialización se exporta a economías agrarias y de subsistencia, para ganar cuotas de mercado. Y con unas cuantas migajas cambian la miseria del campo por la de las ciudades con la ilusión de labrarse un porvenir. Claro que esto que digo son apenas pinceladas sobre un lienzo muy emborronado. Pero no me negarán que de lo que se trata es de obtener beneficio y productividad saltándose a la torera los derechos de los trabajadores.

La situación se puede mirar con tranquilidad desde un país de occidente mientras no nos quiten el empleo y las coberturas sociales conseguidas gracias al esfuerzo y la lucha de otros, gracias también a la buena voluntad. Esa que hace capaces a los seres humanos para sentarse y debatir sobre derechos y deberes con ecuanimidad. Por eso es necesario recordar cifras que nos hagan sentirnos incómodos con nuestra sociedad consumista, donde el derroche hasta en los bienes comunes como es el agua, es la moneda corriente. Basta recordar los siguientes datos de Pobreza cero.

50 millones de infectados con el HIV y la gran mayoría sin ningún tratamiento ni atención.- 800 millones de personas no tienen acceso a la comida suficiente para alimentarse.- 1100 millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar diario.- 1200 millones de personas no tienen acceso al agua potable.- 10 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir los cinco años por causas evitables.- el 70% de las personas pobres del Planeta son mujeres.- el 10% de la población mundial disfruta del 70% de las riquezas del Planeta.- el 75% de las personas pobres son campesinos y campesinas.

En una sociedad donde el dinero fluye de un lado al otro del mundo a la velocidad de las nuevas tecnologías, es posible crear campañas solidarias mundiales, cuyas repercusiones afecten las decisiones que se toman en los centros neurálgicos del poder. Allí donde se decide hundir una economía o salvar un país de la bancarrota. No nos quedemos indiferentes, a problemas globales, soluciones globales. Podemos erradicar la pobreza la sensibilidad cristiana nos recuerda aquello que dijo Jesús: “todo aquello que hagáis a los demás a mí me lo hacéis”

Riqueza, pobreza y justicia social



En medio de una crisis económica de consecuencia imprevisibles, en las que o bien resurge como el Ave Fénix el sistema capitalista o se muta en algo mucho más equitativo donde no siempre ganen los mismos. Y digo se muta porque en cierto modo la economía liberal viene haciendo aguas debido a la codicia de los usureros de turno. Y también a la indolencia de la propia sociedad neoliberal, donde lo que cuenta es conseguir un nivel de vida digno para la mayoría y dejar en paz a esa extraña élite de financieros, economistas, empresarios que son capaces de desayunar en Madrid y cenar en New York.

Para quien ha conocido la ida y venida de estos tiburones de las finanzas, no le sorprende la frialdad con la que analizan los acontecimientos. Los problemas se resuelven por eliminación pero sin ninguna implicación emocional; el otro, es ajeno completamente a su vida. Pueden cerrar y abrir empresas en función de la movilidad que hoy por hoy tiene el mercado. De modo que si XXX se cierra en España, reaparece en China bajo otro nombre pero con las mismas personas al mando de la nave. Y cuando digo China lo digo porque es un mercado emergente, cuya productividad está en competencia directa con las empresas occidentales.

Lo curioso es que estas mismas empresas están saliendo hacia China y otros mercados emergentes, para abrir allí sus empresas, fuera del alcance de los sindicatos y la economía del bienestar. De modo que no es extraño que los balones con los que juegan los niños en cualquier patio de escuela, estén realizados por manos de su misma edad que consumen jornadas maratonianas para llevarse un mísero salario. Y como pescadilla que se muerde la cola, seguir siendo mano de obra barata que no crea conflictos de salario, ni de convenios colectivos.

Es curioso que el mundo avance en una dirección y por otro lado se repitan los mismos errores del siglo XIX. La industrialización se exporta a economías agrarias y de subsistencia, para ganar cuotas de mercado. Y con unas cuantas migajas cambian la miseria del campo por la de las ciudades con la ilusión de labrarse un porvenir. Claro que esto que digo son apenas pinceladas sobre un lienzo muy emborronado. Pero no me negarán que de lo que se trata es de obtener beneficio y productividad saltándose a la torera los derechos de los trabajadores.

La situación se puede mirar con tranquilidad desde un país de occidente mientras no nos quiten el empleo y las coberturas sociales conseguidas gracias al esfuerzo y la lucha de otros, gracias también a la buena voluntad. Esa que hace capaces a los seres humanos para sentarse y debatir sobre derechos y deberes con ecuanimidad. Por eso es necesario recordar cifras que nos hagan sentirnos incómodos con nuestra sociedad consumista, donde el derroche hasta en los bienes comunes como es el agua, es la moneda corriente. Basta recordar los siguientes datos de Pobreza cero.

50 millones de infectados con el HIV y la gran mayoría sin ningún tratamiento ni atención.- 800 millones de personas no tienen acceso a la comida suficiente para alimentarse.- 1100 millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar diario.- 1200 millones de personas no tienen acceso al agua potable.- 10 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir los cinco años por causas evitables.- el 70% de las personas pobres del Planeta son mujeres.- el 10% de la población mundial disfruta del 70% de las riquezas del Planeta.- el 75% de las personas pobres son campesinos y campesinas.

En una sociedad donde el dinero fluye de un lado al otro del mundo a la velocidad de las nuevas tecnologías, es posible crear campañas solidarias mundiales, cuyas repercusiones afecten las decisiones que se toman en los centros neurálgicos del poder. Allí donde se decide hundir una economía o salvar un país de la bancarrota. No nos quedemos indiferentes, a problemas globales, soluciones globales. Podemos erradicar la pobreza la sensibilidad cristiana nos recuerda aquello que dijo Jesús: “todo aquello que hagáis a los demás a mí me lo hacéis”

viernes, 10 de octubre de 2008

Zapatero contra la pena de muerte y a favor del aborto


La efeméride del día es “la jornada mundial contra la pena de muerte” y además se le añade “el día mundial de la salud mental”. Ambas tienen enorme repercusión en nuestra sociedad. La primera hace hincapié en el derecho a la vida defendido por la Declaración Universal de los derechos Humanos, y ha convertido en la ONU a nuestro flamante presidente en paladín de esta causa, al mismo tiempo que su gobierno prepara una modificación de la Ley del aborto.
Es curioso como las sociedades pueden justificar por mayoría verdaderas aberraciones. Hoy no entendemos la esclavitud, sin embargo formó parte de la sociedad “cristiana” durante siglos. Algo tan elemental como la dignidad de la persona era anulada en beneficio de un dueño absoluto de su vida. Tuvieron que pasar muchos años para que los defensores de la abolición de la esclavitud alcanzaran el poder y con él suprimieran la indignidad a la que habían sometido a sus hermanos.

Pues ahora mismo, el aborto quiere ser convertido en un “derecho” en un giro eufemístico que tiene notables consecuencias. La sociedad considera normal deshacerse de un ser vivo, en un genocidio sin parangón que es propio del hedonismo de la actual sociedad del bienestar. Llegar a suprimir al ser humano sin ningún cargo de conciencia, por causas de conveniencia personal, entra en conflicto con ese mapa universal de comportamiento que son “los derechos humanos”.
Quien vea en los pro-vida un grupo integrista religioso se deja llevar por el fruto de la enfermedad social que como en el pasado hoy afecta a la mayoría. Esa enfermedad que convierte lo insólito en legal. De la misma manera que se aceptaba en el pasado la venta de seres humanos que perdían su identidad y su libertad en manos de sus amos. Los abolicionistas fueron puestos en la picota en más de una ocasión y también padecieron la incomprensión de su sociedad.

A nadie se le ocurre decir que la condena al asesinato o a la tortura es debida a conceptos religiosos y por tanto deben suprimirse del código civil. Hay derechos como el de la propiedad que tampoco se cuestionan, aunque en las puertas de los comercios los “sin papeles” pidan la voluntad. Ellos que pidan, no tienen derecho a entrar y coger lo que necesitan para subsistir. Pese a que el cristianismo fue el primero en defender una socialización de los bienes donde todo es de todos y para la comunidad. Eso se queda en los anales de la historia de los primeros cristianos, quienes vendían sus bienes y los ponían a disposición de sus hermanos más necesitados.

Estas paradojas nos llevan al diagnóstico de que históricamente la sociedad ha admitido aberraciones con enorme tranquilidad de conciencia. Hoy los jóvenes toman el aborto como un método anticonceptivo y la sexualidad como un derecho al goce y al placer, sin consecuencias para nadie. De ahí que se estén dando citas para relaciones sexuales de fin de semana y si te he visto no me acuerdo. De esta manera se fomenta la promiscuidad que no es otra cosa que utilizar a otro para satisfacer mis instintos.

Pero cuestionar estos hechos es caer en el integrismo y en una moralidad represora. Nada más alejado de la realidad del cristianismo. Nuestra ley es el amor y el amor es una donación libre hacia los demás. Por eso la Iglesia sigue acogiendo a los más necesitados de la sociedad sin distinción de raza, condición social, o religión. Viendo las cosas con perspectiva le debemos al cristianismo la sociedad del bienestar, porque ésta se basa en los valores de cubrir las necesidades básicas que se han convertido en derechos tras largos años de lucha por parte de millones de cristianos. Así pues defendamos la abolición de la pena de muerte, pero al mismo tiempo seamos consecuentes firmando contra el asesinato de seres indefensos en el vientre de sus madres.

Es necesario por tanto políticos que promuevan medidas de atención que favorezcan la maternidad, incluso en los casos más dramáticos. Sabiendo que toda la sociedad acepta la vida y la defiende incluso en situaciones de enfermedad o minusvalía. Es grotesco que se establezcan leyes para atender la dignidad de los disminuidos y al mismo tiempo se favorezca su exterminio.
Cuando una sociedad decide eliminar a quienes les molestan, todos estamos en peligro. Y ahora tenemos un gobierno que quiere legalizar la eutanasia y seguir manipulando la vida. Por ahí comenzó Hitler y desembocó en una guerra mundial. Ustedes verán si no es como para preocuparse

Zapatero contra la pena de muerte y a favor del aborto


La efeméride del día es “la jornada mundial contra la pena de muerte” y además se le añade “el día mundial de la salud mental”. Ambas tienen enorme repercusión en nuestra sociedad. La primera hace hincapié en el derecho a la vida defendido por la Declaración Universal de los derechos Humanos, y ha convertido en la ONU a nuestro flamante presidente en paladín de esta causa, al mismo tiempo que su gobierno prepara una modificación de la Ley del aborto.
Es curioso como las sociedades pueden justificar por mayoría verdaderas aberraciones. Hoy no entendemos la esclavitud, sin embargo formó parte de la sociedad “cristiana” durante siglos. Algo tan elemental como la dignidad de la persona era anulada en beneficio de un dueño absoluto de su vida. Tuvieron que pasar muchos años para que los defensores de la abolición de la esclavitud alcanzaran el poder y con él suprimieran la indignidad a la que habían sometido a sus hermanos.

Pues ahora mismo, el aborto quiere ser convertido en un “derecho” en un giro eufemístico que tiene notables consecuencias. La sociedad considera normal deshacerse de un ser vivo, en un genocidio sin parangón que es propio del hedonismo de la actual sociedad del bienestar. Llegar a suprimir al ser humano sin ningún cargo de conciencia, por causas de conveniencia personal, entra en conflicto con ese mapa universal de comportamiento que son “los derechos humanos”.
Quien vea en los pro-vida un grupo integrista religioso se deja llevar por el fruto de la enfermedad social que como en el pasado hoy afecta a la mayoría. Esa enfermedad que convierte lo insólito en legal. De la misma manera que se aceptaba en el pasado la venta de seres humanos que perdían su identidad y su libertad en manos de sus amos. Los abolicionistas fueron puestos en la picota en más de una ocasión y también padecieron la incomprensión de su sociedad.

A nadie se le ocurre decir que la condena al asesinato o a la tortura es debida a conceptos religiosos y por tanto deben suprimirse del código civil. Hay derechos como el de la propiedad que tampoco se cuestionan, aunque en las puertas de los comercios los “sin papeles” pidan la voluntad. Ellos que pidan, no tienen derecho a entrar y coger lo que necesitan para subsistir. Pese a que el cristianismo fue el primero en defender una socialización de los bienes donde todo es de todos y para la comunidad. Eso se queda en los anales de la historia de los primeros cristianos, quienes vendían sus bienes y los ponían a disposición de sus hermanos más necesitados.

Estas paradojas nos llevan al diagnóstico de que históricamente la sociedad ha admitido aberraciones con enorme tranquilidad de conciencia. Hoy los jóvenes toman el aborto como un método anticonceptivo y la sexualidad como un derecho al goce y al placer, sin consecuencias para nadie. De ahí que se estén dando citas para relaciones sexuales de fin de semana y si te he visto no me acuerdo. De esta manera se fomenta la promiscuidad que no es otra cosa que utilizar a otro para satisfacer mis instintos.

Pero cuestionar estos hechos es caer en el integrismo y en una moralidad represora. Nada más alejado de la realidad del cristianismo. Nuestra ley es el amor y el amor es una donación libre hacia los demás. Por eso la Iglesia sigue acogiendo a los más necesitados de la sociedad sin distinción de raza, condición social, o religión. Viendo las cosas con perspectiva le debemos al cristianismo la sociedad del bienestar, porque ésta se basa en los valores de cubrir las necesidades básicas que se han convertido en derechos tras largos años de lucha por parte de millones de cristianos. Así pues defendamos la abolición de la pena de muerte, pero al mismo tiempo seamos consecuentes firmando contra el asesinato de seres indefensos en el vientre de sus madres.

Es necesario por tanto políticos que promuevan medidas de atención que favorezcan la maternidad, incluso en los casos más dramáticos. Sabiendo que toda la sociedad acepta la vida y la defiende incluso en situaciones de enfermedad o minusvalía. Es grotesco que se establezcan leyes para atender la dignidad de los disminuidos y al mismo tiempo se favorezca su exterminio.
Cuando una sociedad decide eliminar a quienes les molestan, todos estamos en peligro. Y ahora tenemos un gobierno que quiere legalizar la eutanasia y seguir manipulando la vida. Por ahí comenzó Hitler y desembocó en una guerra mundial. Ustedes verán si no es como para preocuparse

sábado, 4 de octubre de 2008

La mujer y los laicos en el Sínodo de la Palabra



Hay que reconocer a la lengua una capacidad sorprendente de empatía con el lector. Cuando ésta se da, todo fluye de manera armoniosa. En cambio nos resulta insoportable el farragoso texto de cualquier teólogo lleno de citas eruditas. La frescura de la comunicación de la fe mediante la sencillez es el camino de los “grandes”, desde una Santa Teresita del Niño Jesús hasta la Santa de Ávila o la más reciente Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Las he elegido porque todas ellas celebran su onomástica en este mes del rosario. Y porque todas ellas contribuyeron a la literatura religiosa de la época y tuvieron especial repercusión en miles de personas al leer sus obras y conocer su vida.

Ahora el movimiento “Somos Iglesia” reivindica en el próximo Sínodo sobre la Palabra la presencia de la mujer en la Iglesia. Realizando una mirada al pasado nos encontramos con “el genio femenino” en toda época y condición. Tal vez hubo un interés inusitado por la vida religiosa y sólo se destacó esta vocación en detrimento de los laicos. Pero bien entrado el siglo XX, con el Concilio Vaticano II, se ha visto con claridad que el papel del laico en la Iglesia es insustituible y adquiere un protagonismo esencial. No está de más recordar en el Sínodo de la Palabra que comienza este 5 de octubre que la santidad no es una cuestión específica de la vida religiosa, sino de cualquier cristiano.

Eso que ahora tenemos tan claro, no lo estuvo en el pasado. Y es curioso como nos lo destaca el Pliego de Vida Nueva de la mano del sacerdote y escritor José Pedro Manglano. El cristiano en el mundo tiene el papel de los grandes creyentes de la Biblia, que no fueron especialmente otra cosa más que creyentes, independientemente de su condición social. La experta biblista Dolores Aleixandre lo explica con claridad:

Hay que reconocer que todavía “no hemos arreglado los papeles” para separarnos del pensamiento filosófico con el que se desposó el casto matrimonio de la joven teología cristiana. Uno de los frutos de esa unión fue un lenguaje plagado de categorías abstractas, clasificaciones, géneros, especies, sustancias y accidentes que nunca supo qué hacer con las narraciones y nombres concretos que pueblan todos los rincones de la Biblia: Abraham, Raquel, Davida, Gedeón, Andrés, Pedcro, Marta, Zaqueo, María...Todos diferentes y, sin embargo, visitados por un Dios que tiene como costumbre no suprimir nada de la diversidad que nos constituye como sujetos singulares, sino que promueve diferencias e instaura relaciones en las que llegamos a ser significativos unos para otros.

Cuando contemplamos como ha evolucionado la historia de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, tenemos conciencia de que el laico ha ocupado un puesto importante e insustituible. Muchos se oponen a un sacerdocio exclusivo para los célibes y varones, en razón de esa larga trayectoria de tantos y tantos creyentes, hombres y mujeres, que en la Biblia no fueron representantes de una casta especial, de un sacerdocio burócrata, sino más bien ciudadanos de a pie invadidos por el Espíritu y la gracia.

Entiéndase que esto por muy heterodoxo que suene, es sin embargo una dinámica que subyace a partir del Concilio Vaticano II. El papel del cristiano de a pie es tan importante como el papel del sacerdote revestido de la autoridad que le concede en magisterio. La santidad es la meta más importante de cualquier creyente, y en ella cabe todo ciudadano por la gracia de Dios. Así que escuchar la voz de la mujer, relegada a tareas secundarias y aceptada ahora como compañera de viaje en este camino de encuentro con el Señor, es una de las asignaturas pendientes de la Iglesia.

No se nos escapa que la propia fuerza de la mujer y su empuje hacen posible ahora el acceso a la formación de los futuros sacerdotes, como teólogas y doctoras expertas en Sagrada Escritura. Ellas darán ese toque de feminidad necesario en la Iglesia, con su empeño personal y la fuerza de los hechos.

A ver si el Sínodo nos sorprende aceptando con naturalidad la perspectiva de género que nada tiene que ver con “la ideología de género” bestia negra de la Iglesia que cuando huele su perfume salta a la defensiva como un león herido de muerte.

La mujer y los laicos en el Sínodo de la Palabra



Hay que reconocer a la lengua una capacidad sorprendente de empatía con el lector. Cuando ésta se da, todo fluye de manera armoniosa. En cambio nos resulta insoportable el farragoso texto de cualquier teólogo lleno de citas eruditas. La frescura de la comunicación de la fe mediante la sencillez es el camino de los “grandes”, desde una Santa Teresita del Niño Jesús hasta la Santa de Ávila o la más reciente Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Las he elegido porque todas ellas celebran su onomástica en este mes del rosario. Y porque todas ellas contribuyeron a la literatura religiosa de la época y tuvieron especial repercusión en miles de personas al leer sus obras y conocer su vida.

Ahora el movimiento “Somos Iglesia” reivindica en el próximo Sínodo sobre la Palabra la presencia de la mujer en la Iglesia. Realizando una mirada al pasado nos encontramos con “el genio femenino” en toda época y condición. Tal vez hubo un interés inusitado por la vida religiosa y sólo se destacó esta vocación en detrimento de los laicos. Pero bien entrado el siglo XX, con el Concilio Vaticano II, se ha visto con claridad que el papel del laico en la Iglesia es insustituible y adquiere un protagonismo esencial. No está de más recordar en el Sínodo de la Palabra que comienza este 5 de octubre que la santidad no es una cuestión específica de la vida religiosa, sino de cualquier cristiano.

Eso que ahora tenemos tan claro, no lo estuvo en el pasado. Y es curioso como nos lo destaca el Pliego de Vida Nueva de la mano del sacerdote y escritor José Pedro Manglano. El cristiano en el mundo tiene el papel de los grandes creyentes de la Biblia, que no fueron especialmente otra cosa más que creyentes, independientemente de su condición social. La experta biblista Dolores Aleixandre lo explica con claridad:

Hay que reconocer que todavía “no hemos arreglado los papeles” para separarnos del pensamiento filosófico con el que se desposó el casto matrimonio de la joven teología cristiana. Uno de los frutos de esa unión fue un lenguaje plagado de categorías abstractas, clasificaciones, géneros, especies, sustancias y accidentes que nunca supo qué hacer con las narraciones y nombres concretos que pueblan todos los rincones de la Biblia: Abraham, Raquel, Davida, Gedeón, Andrés, Pedcro, Marta, Zaqueo, María...Todos diferentes y, sin embargo, visitados por un Dios que tiene como costumbre no suprimir nada de la diversidad que nos constituye como sujetos singulares, sino que promueve diferencias e instaura relaciones en las que llegamos a ser significativos unos para otros.

Cuando contemplamos como ha evolucionado la historia de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, tenemos conciencia de que el laico ha ocupado un puesto importante e insustituible. Muchos se oponen a un sacerdocio exclusivo para los célibes y varones, en razón de esa larga trayectoria de tantos y tantos creyentes, hombres y mujeres, que en la Biblia no fueron representantes de una casta especial, de un sacerdocio burócrata, sino más bien ciudadanos de a pie invadidos por el Espíritu y la gracia.

Entiéndase que esto por muy heterodoxo que suene, es sin embargo una dinámica que subyace a partir del Concilio Vaticano II. El papel del cristiano de a pie es tan importante como el papel del sacerdote revestido de la autoridad que le concede en magisterio. La santidad es la meta más importante de cualquier creyente, y en ella cabe todo ciudadano por la gracia de Dios. Así que escuchar la voz de la mujer, relegada a tareas secundarias y aceptada ahora como compañera de viaje en este camino de encuentro con el Señor, es una de las asignaturas pendientes de la Iglesia.

No se nos escapa que la propia fuerza de la mujer y su empuje hacen posible ahora el acceso a la formación de los futuros sacerdotes, como teólogas y doctoras expertas en Sagrada Escritura. Ellas darán ese toque de feminidad necesario en la Iglesia, con su empeño personal y la fuerza de los hechos.

A ver si el Sínodo nos sorprende aceptando con naturalidad la perspectiva de género que nada tiene que ver con “la ideología de género” bestia negra de la Iglesia que cuando huele su perfume salta a la defensiva como un león herido de muerte.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Revisionismo histórico: "Los girasoles ciegos"



El cine español nos vuelve a meter en el túnel del tiempo para revivir los años inmediatamente posteriores al conflicto civil del treinta y seis en España. Es curioso que el revisionismo histórico siempre se realice sobre la misma esquina ideológica. La sufrida población de izquierdas, machacada por los nacionales. Tengo que reconocer que el guión, la interpretación y la factura de la película son excelentes. Puede concursar con dignidad en cualquier certamen internacional. El libro homónimo de Alberto Méndez ha servido para montar un buen guión llevado de la mano magistral de Rafael Azcona. La dirección de José Luis Cuerda, con una excelente fotografía y música, contribuyen a la excelente factura del flim.

La película muestra la cara de la derrota y la cara de la victoria, pero de modo muy parcial. Todas las guerras son tristes y la nuestra entre hermanos regó los campos de España con sangre inocente de un lado y otro. Esa es la gran película que todavía no se ha hecho. La que muestre la barbarie en ambos lados y no nos deje con una interpretación sesgada de la realidad. Eso no lo consigue esta película, como ninguna otra de las que se han emitido hasta ahora.

Los girasoles ciegos, sirven para presentarnos a un seminarista repelente, que proyecta una imagen negativa hacia toda la institución eclesial y además, apunta hacia el nacionalcatolicismo con una saña verdaderamente canalla. Un ser abyecto que abandonó el seminario para ganar la guerra pistola en mano. Que confiesa haber matado y fusilado a muchos hombres; que no sabe rehacer su vida y que ni tan siquiera está seguro de su vocación. El morbo, como no podía ser de otro modo, viene aparejado por su voto de castidad que azuza su lujuria obsesiva hacia el personaje interpretado por Maribel Verdú.

Me entristece que se esté dando una imagen desfasada de la realidad. La historia de la película no es un relato biográfico y sin embargo, la gente sale completamente convencida de que la vida con Franco era así, con esa mezcolanza de sadismo y patriotismo fanático. No es por tanto una película para la reconciliación, sino para dejar un homenaje a los perdedores, como viene siendo habitual durante estos treinta años de democracia.

La trasgresión que le falta al cine y a la novela española es la de meterse en la piel del otro lado. La de los miles de religiosos y religiosas, sacerdotes y creyentes, que fueron ajusticiados exclusivamente por su fe. Junto a otros muchos inocentes que estaban en el lado equivocado de la contienda. Esos meses de julio y agosto del treinta y seis, están escritos con sangre de civiles cuyo único delito fue pensar y sentir de modo diferente a quienes les gobernaban en ese momento. A ellos les sacaron de su casa, no pudieron defenderse y merecen ser honrados por todos nosotros.

Creo que el verdadero revisionismo histórico está en considerar víctimas inocentes a unos y a otros. Pero si ello no fuera posible, al menos que alguien se atreva a adaptar “Muerte a los curas” de Martín Vigil; “Los cipreses creen en Dios” de José María Gironella. Y muchas otras obras que forman parte del patrimonio literario de todos los españoles. Pero nos presentan la otra cara de la moneda, la que ahora se oculta por extraños sentimientos de culpa, de vergüenza o de miedo al pensamiento dominante.

No estaría de más que junto a las series españolas que están revisando el pasado, volvieran a salir películas que educaron a unas cuantas generaciones y que hoy se considerarán insólitas, aunque forman parte de nuestra historia. Una visión sesgada lleva hacia el fanatismo y hoy más que nunca es necesario recordar que la Ley de amnistía de 1.977 liberó de la cárcel a todos los presos políticos.

Es hora por tanto de vivir la democracia y olvidar el pasado. Si acaso queremos rescatarlo no seamos mezquinos viendo exclusivamente una sola esquina. Hace falta reconciliación y grandeza de miras para pasar página y no azuzarnos los viejos fantasmas.

Revisionismo histórico: "Los girasoles ciegos"



El cine español nos vuelve a meter en el túnel del tiempo para revivir los años inmediatamente posteriores al conflicto civil del treinta y seis en España. Es curioso que el revisionismo histórico siempre se realice sobre la misma esquina ideológica. La sufrida población de izquierdas, machacada por los nacionales. Tengo que reconocer que el guión, la interpretación y la factura de la película son excelentes. Puede concursar con dignidad en cualquier certamen internacional. El libro homónimo de Alberto Méndez ha servido para montar un buen guión llevado de la mano magistral de Rafael Azcona. La dirección de José Luis Cuerda, con una excelente fotografía y música, contribuyen a la excelente factura del flim.

La película muestra la cara de la derrota y la cara de la victoria, pero de modo muy parcial. Todas las guerras son tristes y la nuestra entre hermanos regó los campos de España con sangre inocente de un lado y otro. Esa es la gran película que todavía no se ha hecho. La que muestre la barbarie en ambos lados y no nos deje con una interpretación sesgada de la realidad. Eso no lo consigue esta película, como ninguna otra de las que se han emitido hasta ahora.

Los girasoles ciegos, sirven para presentarnos a un seminarista repelente, que proyecta una imagen negativa hacia toda la institución eclesial y además, apunta hacia el nacionalcatolicismo con una saña verdaderamente canalla. Un ser abyecto que abandonó el seminario para ganar la guerra pistola en mano. Que confiesa haber matado y fusilado a muchos hombres; que no sabe rehacer su vida y que ni tan siquiera está seguro de su vocación. El morbo, como no podía ser de otro modo, viene aparejado por su voto de castidad que azuza su lujuria obsesiva hacia el personaje interpretado por Maribel Verdú.

Me entristece que se esté dando una imagen desfasada de la realidad. La historia de la película no es un relato biográfico y sin embargo, la gente sale completamente convencida de que la vida con Franco era así, con esa mezcolanza de sadismo y patriotismo fanático. No es por tanto una película para la reconciliación, sino para dejar un homenaje a los perdedores, como viene siendo habitual durante estos treinta años de democracia.

La trasgresión que le falta al cine y a la novela española es la de meterse en la piel del otro lado. La de los miles de religiosos y religiosas, sacerdotes y creyentes, que fueron ajusticiados exclusivamente por su fe. Junto a otros muchos inocentes que estaban en el lado equivocado de la contienda. Esos meses de julio y agosto del treinta y seis, están escritos con sangre de civiles cuyo único delito fue pensar y sentir de modo diferente a quienes les gobernaban en ese momento. A ellos les sacaron de su casa, no pudieron defenderse y merecen ser honrados por todos nosotros.

Creo que el verdadero revisionismo histórico está en considerar víctimas inocentes a unos y a otros. Pero si ello no fuera posible, al menos que alguien se atreva a adaptar “Muerte a los curas” de Martín Vigil; “Los cipreses creen en Dios” de José María Gironella. Y muchas otras obras que forman parte del patrimonio literario de todos los españoles. Pero nos presentan la otra cara de la moneda, la que ahora se oculta por extraños sentimientos de culpa, de vergüenza o de miedo al pensamiento dominante.

No estaría de más que junto a las series españolas que están revisando el pasado, volvieran a salir películas que educaron a unas cuantas generaciones y que hoy se considerarán insólitas, aunque forman parte de nuestra historia. Una visión sesgada lleva hacia el fanatismo y hoy más que nunca es necesario recordar que la Ley de amnistía de 1.977 liberó de la cárcel a todos los presos políticos.

Es hora por tanto de vivir la democracia y olvidar el pasado. Si acaso queremos rescatarlo no seamos mezquinos viendo exclusivamente una sola esquina. Hace falta reconciliación y grandeza de miras para pasar página y no azuzarnos los viejos fantasmas.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Honremos su memoria y que descansen en paz

Estaba decidida a pasar página una vez más, pero ¡qué narices! otros vienen abriendo fosas buscando a sus muertos y ahora se les añade al grupo, Baltasar Garzón, el Juez estrella de la Audiencia. Está empeñado en contabilizar desaparecidos, enterrados, ajusticiados. Aquello de “liberta, libertad, sin ira libertad”, ya no cuenta. Volvemos a levantar los fantasmas del pasado. ¡Pobres muertos, les buscan una tumba en lugar sagrado!. Un nombre en una lápida y a no les extrañe que inscriban caído por Negrín y la Pasionaria.

Ya sé que les parecerá de mal gusto pero puestos a reivindicar memoria histórica tendremos que inventar epitafios para los huesos de estos venerables antepasados que vuelven a revivir, gracias a las asociaciones de víctimas. Se ha levantado la guadaña para purificar a los rojos asesinos y convertirles en hermanos de la internacional, bondadosos anarquistas, y pacíficos republicanos. Y dale con sacar el pedigrí de demócrata, parece que eso da un plus de autenticidad que adolece en aquellos otros quienes de victoriosos pasaron a denominarse sublevados.

Cuántas mentiras nos contaron, gimen ahora los tataranietos de los ilustres “represaliados”. Todos ellos seguidores de la serie “Amar en tiempos de guerra”. El lavado histórico comenzó en la Transición y no han parado desde entonces. Estoy segura que ha Franco le han puesto el Tridente y alguno le añade el rabo del mismo Satanás. ¡Cuánto dolor acumulado!.

Las guerras son una desgracia, si encima suceden entre hermanos de sangre ya para que vamos a contar. Los pueblos civilizados han conocido contiendas fratricidas, la revolución francesa, la rusa, la guerra civil americana, Garibaldi en Italia, las guerras de independencia de los países hispanos y las del Continente africano. Todos deben tener su memoria histórica. Pero podemos acercar las fechas a otras contiendas entre hermanos, la antigua Yugoslavia nos dejó el mismo saldo de asesinatos y matanzas que en otros lugares y en otros tiempos históricos. Y eso que ya teníamos Internet para colgar vídeos reales, de matanzas reales, en tiempo real.

Está bien eso de dignificar la memoria de los muertos. Siempre que no caigamos en falacias absurdas. No es lo mismo ser juzgado por delitos de sangre que ser ajusticiado por tus ideas políticas. Pero bueno, historiadores como Ian Gibson, buscando conocer el paradero de García Lorca, nos proporcionan el número de ejecutados en las tapias del cementerio de Granada, durante los meses de julio y agosto del 36. Ahí perdí mi inocencia histórica, porque aquellos infelices que cayeron en bando nacional los primeros meses del alzamiento, no habían cogido un fusil, no fueron combatientes, fueron civiles indefensos que morían por pensar diferente, o por inquinas personales de mala gente dispuesta a aprovechar el caos de una guerra.

Quiero decir que toda la Memoria Histórica que viene haciéndose desde entonces merece el respeto de todos nosotros. Pero que no nos cuelen sapos y culebras. Y que vayan dejando de levantar monumentos fúnebres a unos y quitar lápidas de otros. Porque tan inocentes fueron unos como los otros. De manera que las víctimas de miles de Iglesias cuyos nombres figuran inscritos por Dios y por España, tendrían que quedar junto a los que cayeron por España y sus creencias. Así, a la par, unos junto a otros, muertos de ambos bandos, civiles igualmente que cayeron de manera injusta y vil.

Así descansan en el Valle de los Caídos combatientes de ambos bandos. Pues de igual modo honremos a los muertos civiles de ambos bandos y cerremos de una vez por todas la herida que aún sigue sangrando. Se admiten sugerencias para que todas las víctimas puedan descansar en paz. Y los vivos honremos su memoria con independencia de la zona donde les pilló la muerte.

Honremos su memoria y que descansen en paz

Estaba decidida a pasar página una vez más, pero ¡qué narices! otros vienen abriendo fosas buscando a sus muertos y ahora se les añade al grupo, Baltasar Garzón, el Juez estrella de la Audiencia. Está empeñado en contabilizar desaparecidos, enterrados, ajusticiados. Aquello de “liberta, libertad, sin ira libertad”, ya no cuenta. Volvemos a levantar los fantasmas del pasado. ¡Pobres muertos, les buscan una tumba en lugar sagrado!. Un nombre en una lápida y a no les extrañe que inscriban caído por Negrín y la Pasionaria.

Ya sé que les parecerá de mal gusto pero puestos a reivindicar memoria histórica tendremos que inventar epitafios para los huesos de estos venerables antepasados que vuelven a revivir, gracias a las asociaciones de víctimas. Se ha levantado la guadaña para purificar a los rojos asesinos y convertirles en hermanos de la internacional, bondadosos anarquistas, y pacíficos republicanos. Y dale con sacar el pedigrí de demócrata, parece que eso da un plus de autenticidad que adolece en aquellos otros quienes de victoriosos pasaron a denominarse sublevados.

Cuántas mentiras nos contaron, gimen ahora los tataranietos de los ilustres “represaliados”. Todos ellos seguidores de la serie “Amar en tiempos de guerra”. El lavado histórico comenzó en la Transición y no han parado desde entonces. Estoy segura que ha Franco le han puesto el Tridente y alguno le añade el rabo del mismo Satanás. ¡Cuánto dolor acumulado!.

Las guerras son una desgracia, si encima suceden entre hermanos de sangre ya para que vamos a contar. Los pueblos civilizados han conocido contiendas fratricidas, la revolución francesa, la rusa, la guerra civil americana, Garibaldi en Italia, las guerras de independencia de los países hispanos y las del Continente africano. Todos deben tener su memoria histórica. Pero podemos acercar las fechas a otras contiendas entre hermanos, la antigua Yugoslavia nos dejó el mismo saldo de asesinatos y matanzas que en otros lugares y en otros tiempos históricos. Y eso que ya teníamos Internet para colgar vídeos reales, de matanzas reales, en tiempo real.

Está bien eso de dignificar la memoria de los muertos. Siempre que no caigamos en falacias absurdas. No es lo mismo ser juzgado por delitos de sangre que ser ajusticiado por tus ideas políticas. Pero bueno, historiadores como Ian Gibson, buscando conocer el paradero de García Lorca, nos proporcionan el número de ejecutados en las tapias del cementerio de Granada, durante los meses de julio y agosto del 36. Ahí perdí mi inocencia histórica, porque aquellos infelices que cayeron en bando nacional los primeros meses del alzamiento, no habían cogido un fusil, no fueron combatientes, fueron civiles indefensos que morían por pensar diferente, o por inquinas personales de mala gente dispuesta a aprovechar el caos de una guerra.

Quiero decir que toda la Memoria Histórica que viene haciéndose desde entonces merece el respeto de todos nosotros. Pero que no nos cuelen sapos y culebras. Y que vayan dejando de levantar monumentos fúnebres a unos y quitar lápidas de otros. Porque tan inocentes fueron unos como los otros. De manera que las víctimas de miles de Iglesias cuyos nombres figuran inscritos por Dios y por España, tendrían que quedar junto a los que cayeron por España y sus creencias. Así, a la par, unos junto a otros, muertos de ambos bandos, civiles igualmente que cayeron de manera injusta y vil.

Así descansan en el Valle de los Caídos combatientes de ambos bandos. Pues de igual modo honremos a los muertos civiles de ambos bandos y cerremos de una vez por todas la herida que aún sigue sangrando. Se admiten sugerencias para que todas las víctimas puedan descansar en paz. Y los vivos honremos su memoria con independencia de la zona donde les pilló la muerte.

viernes, 22 de agosto de 2008

En China los mendigos también dan mala imagen


Estos días de canícula estival, las noches se vuelven insoportables para quien no disponga de refrigeración. El mes de agosto nos está dejando unos días y noches insufribles con ese calor pegajoso del mediterráneo que se adhiere a la piel. Por eso lo más frecuente es prolongar las noches, salir a una terraza o ir al cine de verano, de manera que el regreso a casa permita descansar al cuerpo.

He estado en la filmoteca, todos los veranos reponen películas que forman parte de la historia de la cinematografía. Me refiero a “Los viajes de Sullivan”, una obra donde la miseria y la fastuosidad se unen de manera surrealista. El director de cine Sullivan, un multimillonario ocupado en rodar comedias, considera que en un país inmerso en la segunda guerra mundial, hay que presentar vidas reales, hacer pensar a la gente, y decide vivir como un vagabundo para conocer de primera mano en qué consiste la pobreza. Diez dólares y un disfraz de menesteroso le llevan a vivir aventura tras aventura, hasta llegar a ser condenado a trabajos forzados.

Una buena película de Preston Sturges, con guión del mismo director y la presencia de Joel MoCrea y Verónica Lake, junto a unos secundarios del cine de los cuarenta imprescindibles.La película combina perfectamente la magia de Hollywood y la miseria de la América profunda.
Mientras veía la película donde la mendicidad llega a extremos de indignidad, no dejaba de pensar en las medidas que Italia reserva para sus ciudades turísticas, prohibición absoluta de mendigar. Parece que la pobreza debe esconderse a los ojos consumistas del viajero. Pero la realidad de los restaurantes de muchos tenedores es que fuera, al lado de sus contenedores, esperan con paciencia aquellos que no tienen para comer.

Muchas de las casas de misericordia que acogen a los sin techos subsisten gracias a aquellos productos semicaducados de las grandes superficies comerciales. Y a sus entradas siempre encuentras alguien que espera recibir ayuda. En nuestras iglesias sucede otro tanto, allí a la espera de la misericordia ajena llegan los mendigos extendiendo la mano.

En Italia las ciudades de Verona, Venecia, Florencia y Trieste, prohíben la mendicidad y el presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, el cardenal Renato Martino, ha calificado de "inaceptable" la prohibición de mendigar. Para el prelado, pedir limosna "es un derecho humano fundamental” cuando se tiene hambre y frío. Es el derecho del pobre a buscar un trozo de pan o también pedir ayuda al prójimo para despertar en él un sentimiento de humanidad".

No me sorprende que Italia ande con esas estrategias de “cara a la galería” y no dejo de recordar que ayer se iniciaban los fastuosos Juegos Olímpicos en China, con las mismas medidas, desterrar la miseria de los ojos de los extranjeros. Vender la fachada del progreso y el auge económico, suprimir la contaminación ambiental cerrando determinadas fábricas. Todo con objeto de dar buena imagen. Estamos en la época de la publicidad, donde todo se compra y se vende según el impacto que se reciba. La calidad, la verdad, son secundarias. Continuemos por tanto en el “mundo feliz” que nos ofrece la precaria interculturalidad por unos días, a cuenta de los dichosos juegos, mientras millones de seres humanos siguen rebuscando en los contenedores de los restaurantes y durmiendo debajo de los puentes de las ciudades.

En definitiva seguimos la estética de “los viajes de Sullivan” pero a la inversa. Ahora se trata de aparentar aquello que no existe en la realidad, la competición olimpica en un país que sigue ejecutando a sus disidentes y prohibiendo la libertad de culto, bien vale cerrar los ojos por unos cuantos millones de inversión a consta del pueblo chino.

En China los mendigos también dan mala imagen


Estos días de canícula estival, las noches se vuelven insoportables para quien no disponga de refrigeración. El mes de agosto nos está dejando unos días y noches insufribles con ese calor pegajoso del mediterráneo que se adhiere a la piel. Por eso lo más frecuente es prolongar las noches, salir a una terraza o ir al cine de verano, de manera que el regreso a casa permita descansar al cuerpo.

He estado en la filmoteca, todos los veranos reponen películas que forman parte de la historia de la cinematografía. Me refiero a “Los viajes de Sullivan”, una obra donde la miseria y la fastuosidad se unen de manera surrealista. El director de cine Sullivan, un multimillonario ocupado en rodar comedias, considera que en un país inmerso en la segunda guerra mundial, hay que presentar vidas reales, hacer pensar a la gente, y decide vivir como un vagabundo para conocer de primera mano en qué consiste la pobreza. Diez dólares y un disfraz de menesteroso le llevan a vivir aventura tras aventura, hasta llegar a ser condenado a trabajos forzados.

Una buena película de Preston Sturges, con guión del mismo director y la presencia de Joel MoCrea y Verónica Lake, junto a unos secundarios del cine de los cuarenta imprescindibles.La película combina perfectamente la magia de Hollywood y la miseria de la América profunda.
Mientras veía la película donde la mendicidad llega a extremos de indignidad, no dejaba de pensar en las medidas que Italia reserva para sus ciudades turísticas, prohibición absoluta de mendigar. Parece que la pobreza debe esconderse a los ojos consumistas del viajero. Pero la realidad de los restaurantes de muchos tenedores es que fuera, al lado de sus contenedores, esperan con paciencia aquellos que no tienen para comer.

Muchas de las casas de misericordia que acogen a los sin techos subsisten gracias a aquellos productos semicaducados de las grandes superficies comerciales. Y a sus entradas siempre encuentras alguien que espera recibir ayuda. En nuestras iglesias sucede otro tanto, allí a la espera de la misericordia ajena llegan los mendigos extendiendo la mano.

En Italia las ciudades de Verona, Venecia, Florencia y Trieste, prohíben la mendicidad y el presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, el cardenal Renato Martino, ha calificado de "inaceptable" la prohibición de mendigar. Para el prelado, pedir limosna "es un derecho humano fundamental” cuando se tiene hambre y frío. Es el derecho del pobre a buscar un trozo de pan o también pedir ayuda al prójimo para despertar en él un sentimiento de humanidad".

No me sorprende que Italia ande con esas estrategias de “cara a la galería” y no dejo de recordar que ayer se iniciaban los fastuosos Juegos Olímpicos en China, con las mismas medidas, desterrar la miseria de los ojos de los extranjeros. Vender la fachada del progreso y el auge económico, suprimir la contaminación ambiental cerrando determinadas fábricas. Todo con objeto de dar buena imagen. Estamos en la época de la publicidad, donde todo se compra y se vende según el impacto que se reciba. La calidad, la verdad, son secundarias. Continuemos por tanto en el “mundo feliz” que nos ofrece la precaria interculturalidad por unos días, a cuenta de los dichosos juegos, mientras millones de seres humanos siguen rebuscando en los contenedores de los restaurantes y durmiendo debajo de los puentes de las ciudades.

En definitiva seguimos la estética de “los viajes de Sullivan” pero a la inversa. Ahora se trata de aparentar aquello que no existe en la realidad, la competición olimpica en un país que sigue ejecutando a sus disidentes y prohibiendo la libertad de culto, bien vale cerrar los ojos por unos cuantos millones de inversión a consta del pueblo chino.

viernes, 15 de agosto de 2008

Que la paz llegue al corazón de las víctimas



Un verano con juegos olímpicos en una dictadura comunista vendida al capitalismo. Una guerra en Georgia; veinte más desperdigadas por el mundo; un Papa con complementos revestidos de armiño que levanta las protestas de los protectores de animales; un país vapuleado por la crisis económica; un presidente de vacaciones; un titular que sigue el escándalo de los abusos sexuales del clero. Hay material más que suficiente para hincar el diente en cualquier sentido. Pero el goteo de los abusos sexuales sigue siendo demoledor en determinada prensa.

Y pese a que existe mucha bondad repartida por el mundo, sacar a la luz la porquería nos salpica a todos un poco. Como no hay mal que por bien no venga, ahora nos consta que la Iglesia toma conciencia de los pecados de sus hijos y no tratará de ocultarlos a la luz pública. Lo exige la dignidad de las víctimas, los grandes perdedores de esa lamentable perversión. Que exista una indemnización económica no va a evitar el conflicto interior de estas personas. Ni el daño moral a la que han sido expuestas. Ante hechos de ese calibre lo mejor es dejar actuar a la justicia, condenar al abusador y reparar el daño a la víctima.

He leído que un padre obligaba a ver videos pornos a sus hijos y luego abusaba de ellos. Sin embargo nadie en su sano juicio deduce de este hecho que todos los padres son en potencia unos abusadores. De manera que por muchos titulares que quieran ensuciar la imagen de la Iglesia, lo cierto es que brilla más la luz de sus buenas obras que la debilidad de sus miembros. Y cualquier obispo tiene que tener claro el camino a seguir. Nada de esconder y disculpar. Se trata de un delito que ha de ser castigado públicamente.

Lo que si que podemos hacer es orar por las víctimas de cualquier abuso, especialmente aquellas que han sido vejadas por religiosos o sacerdotes. De la misma manera que se suceden vigilias de oración por los niños no nacidos, propongo actos de desagravio público de estos hechos lamentables. Un gesto maravilloso de Juan Pablo II fue precisamente pedir perdón por todos los errores de la Iglesia. Pues bien, yo pediría a los creyentes que oren por las víctimas de abusos sexuales. Una cadena de oración que pueda hacerles llegar algo más que la indemnización económica.

En el ángelus de hoy el Papa afirmaba que quien ora nunca pierde la esperanza. Y es importante que la víctima vea la solidaridad de quienes son hermanos en la fe, para que la porquería quede lavada de algún modo, para que no pierdan la esperanza y algún día puedan ser capaces de perdonar el mal que les hicieron. Esa sería la señal de que la oración no ha sido vana, que Dios ha escuchado a sus hijos y ellos han sanado sus heridas.

Después de leer tantas veces los mismos titulares, al menos me gustaría encontrar a pie de página de Religión Digital, una oración por las víctimas: Díos mío que repartes tu infinita misericordia por todo el mundo, salva las almas de quienes fueron sometidos a toda clase de vejación, que no pierdan nunca la esperanza de que son hijos amados de Dios. Y que la oración de todos los fieles le devuelva la paz y les convierta a su vez en misericordiosos para que también puedan perdonar.

Esto que he formulado a modo de oración, no exime para nada del castigo civil que todo culpable debe recibir. No se entienda que al pedir el perdón queda exento de castigo el abusador. Pero bueno, supongo que todos me han comprendido, lo que se busca es la paz de la víctima

Que la paz llegue al corazón de las víctimas



Un verano con juegos olímpicos en una dictadura comunista vendida al capitalismo. Una guerra en Georgia; veinte más desperdigadas por el mundo; un Papa con complementos revestidos de armiño que levanta las protestas de los protectores de animales; un país vapuleado por la crisis económica; un presidente de vacaciones; un titular que sigue el escándalo de los abusos sexuales del clero. Hay material más que suficiente para hincar el diente en cualquier sentido. Pero el goteo de los abusos sexuales sigue siendo demoledor en determinada prensa.

Y pese a que existe mucha bondad repartida por el mundo, sacar a la luz la porquería nos salpica a todos un poco. Como no hay mal que por bien no venga, ahora nos consta que la Iglesia toma conciencia de los pecados de sus hijos y no tratará de ocultarlos a la luz pública. Lo exige la dignidad de las víctimas, los grandes perdedores de esa lamentable perversión. Que exista una indemnización económica no va a evitar el conflicto interior de estas personas. Ni el daño moral a la que han sido expuestas. Ante hechos de ese calibre lo mejor es dejar actuar a la justicia, condenar al abusador y reparar el daño a la víctima.

He leído que un padre obligaba a ver videos pornos a sus hijos y luego abusaba de ellos. Sin embargo nadie en su sano juicio deduce de este hecho que todos los padres son en potencia unos abusadores. De manera que por muchos titulares que quieran ensuciar la imagen de la Iglesia, lo cierto es que brilla más la luz de sus buenas obras que la debilidad de sus miembros. Y cualquier obispo tiene que tener claro el camino a seguir. Nada de esconder y disculpar. Se trata de un delito que ha de ser castigado públicamente.

Lo que si que podemos hacer es orar por las víctimas de cualquier abuso, especialmente aquellas que han sido vejadas por religiosos o sacerdotes. De la misma manera que se suceden vigilias de oración por los niños no nacidos, propongo actos de desagravio público de estos hechos lamentables. Un gesto maravilloso de Juan Pablo II fue precisamente pedir perdón por todos los errores de la Iglesia. Pues bien, yo pediría a los creyentes que oren por las víctimas de abusos sexuales. Una cadena de oración que pueda hacerles llegar algo más que la indemnización económica.

En el ángelus de hoy el Papa afirmaba que quien ora nunca pierde la esperanza. Y es importante que la víctima vea la solidaridad de quienes son hermanos en la fe, para que la porquería quede lavada de algún modo, para que no pierdan la esperanza y algún día puedan ser capaces de perdonar el mal que les hicieron. Esa sería la señal de que la oración no ha sido vana, que Dios ha escuchado a sus hijos y ellos han sanado sus heridas.

Después de leer tantas veces los mismos titulares, al menos me gustaría encontrar a pie de página de Religión Digital, una oración por las víctimas: Díos mío que repartes tu infinita misericordia por todo el mundo, salva las almas de quienes fueron sometidos a toda clase de vejación, que no pierdan nunca la esperanza de que son hijos amados de Dios. Y que la oración de todos los fieles le devuelva la paz y les convierta a su vez en misericordiosos para que también puedan perdonar.

Esto que he formulado a modo de oración, no exime para nada del castigo civil que todo culpable debe recibir. No se entienda que al pedir el perdón queda exento de castigo el abusador. Pero bueno, supongo que todos me han comprendido, lo que se busca es la paz de la víctima