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martes, 16 de junio de 2009

Los niños transmisores de la fe


De noticias como esta da gusto ser portavoz, esto es evangelizar como los pioneros de toda la vida. Sin tener que leer doctrinas que ponen en cuestión la base del mismo catecismo. Mi enhorabuena a los escolapios y a quienes siguen su ejemplo.
El “Oratorio de Niños Pequeños” o grupos infantiles de oración, que promovió el sacerdote escolapio valenciano Gonzalo Carbó Bolta hace veinte años, se encuentra difundido en la actualidad en centenares de colegios y parroquias de una veintena de países de Europa, América y África, en los que participan a diario decenas de miles de menores.El P. Gonzalo, que ha recibido la visita del arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, en el Oratorio del colegio escolapio de San Joaquín de Valencia, ha indicado a la agencia AVAN que “se trata de una actualización de algo que ya hacía san José de Calasanz”, fundador de la orden religiosa de los Escolapios, “cuando llevaba a los niños ante el Santísimo invitándoles a que rezaran”.
El Oratorio fue iniciado por el sacerdote escolapio en el colegio de San Joaquín de Valencia en 1989, tras una experiencia de oración con niños dos años antes en la parroquia Nuestra Señora de la Visitación de la localidad valenciana de Real de Gandia, su población natal. Para el P. Gonzalo, el Oratorio “lo ha inspirado el Espíritu Santo, la Virgen y los niños bajo la guía de san José de Calasanz, así que no es algo que nos pertenezca a nosotros”.
En la actualidad, el “Oratorio de Niños Pequeños” está implantado en centenares de colegios y parroquias, muchos de ellos regidos por los Escolapios pero también por otras instituciones religiosas y diocesanas, de numerosos países iberoamericanos, así como de Camerún, Senegal, Guinea Ecuatorial, Polonia y Francia. Desde hace años, el escolapio valenciano se traslada “a estos y cuantos otros lugares lo solicitan” para impulsar la creación de nuevos grupos de oración de niños.Asimismo, hay grupos del Oratorio en numerosas diócesis de España. En el colegio escolapio San Joaquín de Valencia, con un millar de alumnos, “han ido pasando todos por el oratorio como corazón de la educación que reciben”.
Las celebraciones del Oratorio, que incluyen lecturas bíblicas, cantos, meditación y oración comunitaria, se desarrollan durante una hora a la semana en horario escolar para grupos de doce niños desde los cinco a los doce años y, en horario extraescolar, para grupos a partir de la ESO y hasta los 18 años. El Oratorio es “un itinerario de fe para los niños que les inicia en la relación con Jesús resucitado desde una edad temprana”, ha indicado el P. Gonzalo, quien ha precisado que, “cuanto más pequeños, más capacitados están para dejar que Jesús les ame, les conozca y viceversa”.

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha presidido el final de curso de uno de los grupos del “Oratorio de Niños Pequeños” en el colegio San Joaquín que rigen los Escolapios en la calle Carniceros de Valencia. Durante la celebración del Oratorio, que se ha llevado a cabo en la iglesia de San Joaquín, dentro del recinto escolar, el prelado ha expresado a un grupo de 75 menores que “el Arzobispo necesita de los niños para dar a conocer el Evangelio en esta tierra”, por lo que les ha pedido que le ayuden en esa tarea. En el comentario a la Palabra que ha pronunciado tras leer él mismo un evangelio, se ha dirigido a los niños diciéndoles que “sois felices, porque conocéis a Jesús” y les ha animado a “seguirle siempre”.
El arzobispo de Valencia ha elevado preces, al igual que los niños participantes, y también ha realizado junto a ellos una oración meditada que han seguido los niños con los ojos cerrados. Además, monseñor Osoro ha bendecido libros del Oratorio, con oraciones, lecturas bíblicas y cantos, así como iconos de la Santísima Trinidad, y los ha repartido a los niños para que los “utilicen en el oratorio que también están habilitando en sus habitaciones, dentro de sus casas”, ha explicado el P. Gonzalo.
A su vez, los menores le han regalado a monseñor Osoro una carpeta con cartas escritas por ellos mismos al prelado. Igualmente, el superior provincial de los Escolapios, Francisco Montesinos, le ha obsequiado con un bajorrelieve que representa a san José de Calasanz, fundador de los Escolapios, junto a niños.En la celebración del Oratorio presidida por monseñor Osoro han participado también varios padres, tutores y animadores de los niños, así como religiosas y sacerdotes escolapios

sábado, 20 de diciembre de 2008

Se aproxima el día de la Sagrada Familia en Madrid


Se aproxima la fecha en la que el cardenal Rouco ha convocado a las familias cristianas en Madrid. Un acto público, pero litúrgico. Una manifestación de fe a la que se sumarán otros obispos y gente de toda España. Creo que la convocatoria está bien planteada. La fecha es la adecuada, coincide con la Sagrada Familia. Y si algo tenemos claro los cristianos es que celebrar la familia en Navidad, precisamente es dar gracias por todo lo bueno que de ella recibimos.

La familia cristiana cuando se vive el matrimonio como Sacramento, tiene unas connotaciones que la hacen diferente a esa crisis actual en la que vive cualquier familia. Donde las separaciones y las nuevas uniones afectan a los más indefensos que son los hijos. Es frecuente encontrar hermanos de diferentes progenitores en una nueva familia. Y al final, la crisis de los padres les pasa factura a los más pequeños.

Los problemas son los mismos en cualquier familia, pero la actitud es diferente, porque también son diferentes los valores. Lo que ponemos en primer lugar siempre es el bienestar de los nuestros. De esa manera, podemos ofrecer los pequeños disgustos y malentendidos a Dios y orarlos en comunión. También nos abrimos al diálogo y al compromiso de unión que es para siempre, por eso hay que luchar por ello día a día.

No es un sueño, es la realidad que viven muchas familias en la oscuridad de la vida cotidiana. Por eso hacer público un acto a favor de la familia, es dar luz a la sociedad. Naturalmente se va a politizar el tema, seguirán jugando a colocar la moral de la Iglesia como fuerza negativa para el progreso y las uniones del mismo sexo, tal y como lo hicieron hace un año. Es de esperar.

¿Qué sucede para que unos obispos se sumen al acto y otros disimulen convocando asambleas en sus respectivas diócesis?. Pués más allá de la intencionalidad de desmarcarse del acto por motivos personales, puede que incluso este juego a varias bandas sea muy positivo para el acto en sí mismo. La familia importa a todos los obispos de manera que ninguno va a ser ajeno a esa celebración festiva y religiosa que se verá coronada por una convocatoria multitudinaria. Se va a dar testimonio de la fe cristiana, donde se vive o debe vivirse con unos valores determinados, bastante alejados de lo que vemos a nuestro alrededor.

No es que se quiera moralizar a la sociedad, es sencillamente que se quiere reivindicar que la unión entre un hombre y una mujer a la luz del evangelio es un Sacramento y la única célula familiar posible. Las otras uniones y concubinatos varios, irán en aumento pero están heridos en su raíz. Porque se realizan sin una base sólida donde la unión supone crecer en comunión.

Como no puede ser de otro modo, los obispos que acudan serán evaluados afines a la línea de Rouco, la línea dura y tradicional. Así que sería muy provechoso que quienes se desmarcan del acto, dejen clara la unión pastoral con este acto. Que será bendecido por el Santo Padre. La finalidad está clara. Frente a una sociedad secularizada y hedonista, reivindicar los valores cristianos como célula de la sociedad cooperadora en su cabal desarrollo.

Las rupturas, las violencias, los divorcios, son un cáncer en la sociedad, no un mero trámite judicial. Las consecuencias de estos hechos afectan profundamente a los menores y, como es obvio, son el fruto del fracaso de sus progenitores incapaces de superar los propios egoísmos y sus diferencias. De manera que puestos a analizar el acto, más que buscar una orientación política lo que se tiene que destacar es un componente moral muy claro. Y a él deben sumarse otras confesiones dispuestas a defender los valores de la familia cristiana. Espero que sea un éxito y que produzca frutos espirituales, que son los que más nos importan

Se aproxima el día de la Sagrada Familia en Madrid


Se aproxima la fecha en la que el cardenal Rouco ha convocado a las familias cristianas en Madrid. Un acto público, pero litúrgico. Una manifestación de fe a la que se sumarán otros obispos y gente de toda España. Creo que la convocatoria está bien planteada. La fecha es la adecuada, coincide con la Sagrada Familia. Y si algo tenemos claro los cristianos es que celebrar la familia en Navidad, precisamente es dar gracias por todo lo bueno que de ella recibimos.

La familia cristiana cuando se vive el matrimonio como Sacramento, tiene unas connotaciones que la hacen diferente a esa crisis actual en la que vive cualquier familia. Donde las separaciones y las nuevas uniones afectan a los más indefensos que son los hijos. Es frecuente encontrar hermanos de diferentes progenitores en una nueva familia. Y al final, la crisis de los padres les pasa factura a los más pequeños.

Los problemas son los mismos en cualquier familia, pero la actitud es diferente, porque también son diferentes los valores. Lo que ponemos en primer lugar siempre es el bienestar de los nuestros. De esa manera, podemos ofrecer los pequeños disgustos y malentendidos a Dios y orarlos en comunión. También nos abrimos al diálogo y al compromiso de unión que es para siempre, por eso hay que luchar por ello día a día.

No es un sueño, es la realidad que viven muchas familias en la oscuridad de la vida cotidiana. Por eso hacer público un acto a favor de la familia, es dar luz a la sociedad. Naturalmente se va a politizar el tema, seguirán jugando a colocar la moral de la Iglesia como fuerza negativa para el progreso y las uniones del mismo sexo, tal y como lo hicieron hace un año. Es de esperar.

¿Qué sucede para que unos obispos se sumen al acto y otros disimulen convocando asambleas en sus respectivas diócesis?. Pués más allá de la intencionalidad de desmarcarse del acto por motivos personales, puede que incluso este juego a varias bandas sea muy positivo para el acto en sí mismo. La familia importa a todos los obispos de manera que ninguno va a ser ajeno a esa celebración festiva y religiosa que se verá coronada por una convocatoria multitudinaria. Se va a dar testimonio de la fe cristiana, donde se vive o debe vivirse con unos valores determinados, bastante alejados de lo que vemos a nuestro alrededor.

No es que se quiera moralizar a la sociedad, es sencillamente que se quiere reivindicar que la unión entre un hombre y una mujer a la luz del evangelio es un Sacramento y la única célula familiar posible. Las otras uniones y concubinatos varios, irán en aumento pero están heridos en su raíz. Porque se realizan sin una base sólida donde la unión supone crecer en comunión.

Como no puede ser de otro modo, los obispos que acudan serán evaluados afines a la línea de Rouco, la línea dura y tradicional. Así que sería muy provechoso que quienes se desmarcan del acto, dejen clara la unión pastoral con este acto. Que será bendecido por el Santo Padre. La finalidad está clara. Frente a una sociedad secularizada y hedonista, reivindicar los valores cristianos como célula de la sociedad cooperadora en su cabal desarrollo.

Las rupturas, las violencias, los divorcios, son un cáncer en la sociedad, no un mero trámite judicial. Las consecuencias de estos hechos afectan profundamente a los menores y, como es obvio, son el fruto del fracaso de sus progenitores incapaces de superar los propios egoísmos y sus diferencias. De manera que puestos a analizar el acto, más que buscar una orientación política lo que se tiene que destacar es un componente moral muy claro. Y a él deben sumarse otras confesiones dispuestas a defender los valores de la familia cristiana. Espero que sea un éxito y que produzca frutos espirituales, que son los que más nos importan

viernes, 14 de noviembre de 2008

El Santo Grial: mito o realidad



En mi modesta opinión el Congreso que se ha celebrado en Valencia sobre el Santo Cáliz, es una muestra interesante de unión entre el rigor histórico y la devoción popular.Hay constancia de que la pieza guardada en la capital del Turia data del siglo I del cristianismo. Los estudiosos cuentan cómo llegó a España de las manos de San Lorenzo a quien ahora hacen oriundo de Valencia, aunque sus padres lo fueran de Huesca. Son anécdotas que interesan a los estudiosos y también a los devotos.

Lo cierto es que acudir a la catedral de Valencia y pasar por la capilla del Santo Cáliz es una devoción que va pareja con la visita a la Basílica de Ntra. Sra. de los Desamparados. La Geperudeta y el vaso con el que se instauró la Eucaristía, están arraigados en todos los valencianos. Hay además, un especial interés por unirse en santo matrimonio en la capilla del Santo Cáliz. Con una larga lista de espera que lleva a posponer las uniones para ajustarse a la agenda de la capilla.

Hoy he sabido que el congreso se retrasmitió por Internet en http://www.azradio.org/hay que pulsar en 92.3 fm para escuchar cada una de las intervenciones. Por su parte el arzobispado de Valencia publicó en la agencia AVAN las ponencias que se iban presentando. Todas ellas de interés, Parejo a este acontecimiento y estrechamente relacionado con él, se ha estrenado en el Palau Reina Sofía la ópera Parsifal de Wagner, que como sabrán los melómanos, amantes de la música, recrea la historia del Santo Grial.

El sueño de alcanzar el Santo Grial está presente en multitud de obras literarias e incluso cinematográficas, no olvidemos a Indiana Jones que si en su momento buscó el Arca de la Alianza, también estuvo tras la copa sagrada. Creo recordar que recientemente fallecido Paul Newman se estrenó en el cine precisamente con El Cáliz de Plata. Una de las muchas recreaciones que se han hecho sobre el vaso en el que Jesús celebró la última cena.

Existen pruebas documentales de que los primeros papas hasta el siglo III celebraron con el mismo cáliz, los expertos han explicado que el Canon Romano, que data del siglo II, expresa textualmente en la plegaria eucarística la fórmula:“y tomando en sus santas y venerables manos este cáliz glorioso”, mientras que “el resto de plegarias eucarísticas, tanto las orientales como las occidentales, dicen `y tomando el cáliz´” .

Según cuenta la agencia AVAN la investigadora estadounidense Janice Bennet ha presentado un documento del siglo VI que “muestra que San Lorenzo envió el Santo Cáliz de la Última Cena a Huesca” en el año 258, tras encargarle el papa Sixto II que protegiera la reliquia de la persecución del emperador Valeriano.
Resulta un tema apasionante y además se trata sin lugar a dudas de una reliquia que hay que custodiar y en la que han celebrado la eucaristía tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Cualquier reliquia da fe de un acontecimiento histórico. En este caso del cuidado que los discípulos tuvieron por rescatar y conservar el objeto en el que Jesús proclamó: ‘Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre que es derramada por vosotros’

El Santo Grial: mito o realidad



En mi modesta opinión el Congreso que se ha celebrado en Valencia sobre el Santo Cáliz, es una muestra interesante de unión entre el rigor histórico y la devoción popular.Hay constancia de que la pieza guardada en la capital del Turia data del siglo I del cristianismo. Los estudiosos cuentan cómo llegó a España de las manos de San Lorenzo a quien ahora hacen oriundo de Valencia, aunque sus padres lo fueran de Huesca. Son anécdotas que interesan a los estudiosos y también a los devotos.

Lo cierto es que acudir a la catedral de Valencia y pasar por la capilla del Santo Cáliz es una devoción que va pareja con la visita a la Basílica de Ntra. Sra. de los Desamparados. La Geperudeta y el vaso con el que se instauró la Eucaristía, están arraigados en todos los valencianos. Hay además, un especial interés por unirse en santo matrimonio en la capilla del Santo Cáliz. Con una larga lista de espera que lleva a posponer las uniones para ajustarse a la agenda de la capilla.

Hoy he sabido que el congreso se retrasmitió por Internet en http://www.azradio.org/hay que pulsar en 92.3 fm para escuchar cada una de las intervenciones. Por su parte el arzobispado de Valencia publicó en la agencia AVAN las ponencias que se iban presentando. Todas ellas de interés, Parejo a este acontecimiento y estrechamente relacionado con él, se ha estrenado en el Palau Reina Sofía la ópera Parsifal de Wagner, que como sabrán los melómanos, amantes de la música, recrea la historia del Santo Grial.

El sueño de alcanzar el Santo Grial está presente en multitud de obras literarias e incluso cinematográficas, no olvidemos a Indiana Jones que si en su momento buscó el Arca de la Alianza, también estuvo tras la copa sagrada. Creo recordar que recientemente fallecido Paul Newman se estrenó en el cine precisamente con El Cáliz de Plata. Una de las muchas recreaciones que se han hecho sobre el vaso en el que Jesús celebró la última cena.

Existen pruebas documentales de que los primeros papas hasta el siglo III celebraron con el mismo cáliz, los expertos han explicado que el Canon Romano, que data del siglo II, expresa textualmente en la plegaria eucarística la fórmula:“y tomando en sus santas y venerables manos este cáliz glorioso”, mientras que “el resto de plegarias eucarísticas, tanto las orientales como las occidentales, dicen `y tomando el cáliz´” .

Según cuenta la agencia AVAN la investigadora estadounidense Janice Bennet ha presentado un documento del siglo VI que “muestra que San Lorenzo envió el Santo Cáliz de la Última Cena a Huesca” en el año 258, tras encargarle el papa Sixto II que protegiera la reliquia de la persecución del emperador Valeriano.
Resulta un tema apasionante y además se trata sin lugar a dudas de una reliquia que hay que custodiar y en la que han celebrado la eucaristía tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Cualquier reliquia da fe de un acontecimiento histórico. En este caso del cuidado que los discípulos tuvieron por rescatar y conservar el objeto en el que Jesús proclamó: ‘Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre que es derramada por vosotros’

sábado, 4 de octubre de 2008

La mujer y los laicos en el Sínodo de la Palabra



Hay que reconocer a la lengua una capacidad sorprendente de empatía con el lector. Cuando ésta se da, todo fluye de manera armoniosa. En cambio nos resulta insoportable el farragoso texto de cualquier teólogo lleno de citas eruditas. La frescura de la comunicación de la fe mediante la sencillez es el camino de los “grandes”, desde una Santa Teresita del Niño Jesús hasta la Santa de Ávila o la más reciente Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Las he elegido porque todas ellas celebran su onomástica en este mes del rosario. Y porque todas ellas contribuyeron a la literatura religiosa de la época y tuvieron especial repercusión en miles de personas al leer sus obras y conocer su vida.

Ahora el movimiento “Somos Iglesia” reivindica en el próximo Sínodo sobre la Palabra la presencia de la mujer en la Iglesia. Realizando una mirada al pasado nos encontramos con “el genio femenino” en toda época y condición. Tal vez hubo un interés inusitado por la vida religiosa y sólo se destacó esta vocación en detrimento de los laicos. Pero bien entrado el siglo XX, con el Concilio Vaticano II, se ha visto con claridad que el papel del laico en la Iglesia es insustituible y adquiere un protagonismo esencial. No está de más recordar en el Sínodo de la Palabra que comienza este 5 de octubre que la santidad no es una cuestión específica de la vida religiosa, sino de cualquier cristiano.

Eso que ahora tenemos tan claro, no lo estuvo en el pasado. Y es curioso como nos lo destaca el Pliego de Vida Nueva de la mano del sacerdote y escritor José Pedro Manglano. El cristiano en el mundo tiene el papel de los grandes creyentes de la Biblia, que no fueron especialmente otra cosa más que creyentes, independientemente de su condición social. La experta biblista Dolores Aleixandre lo explica con claridad:

Hay que reconocer que todavía “no hemos arreglado los papeles” para separarnos del pensamiento filosófico con el que se desposó el casto matrimonio de la joven teología cristiana. Uno de los frutos de esa unión fue un lenguaje plagado de categorías abstractas, clasificaciones, géneros, especies, sustancias y accidentes que nunca supo qué hacer con las narraciones y nombres concretos que pueblan todos los rincones de la Biblia: Abraham, Raquel, Davida, Gedeón, Andrés, Pedcro, Marta, Zaqueo, María...Todos diferentes y, sin embargo, visitados por un Dios que tiene como costumbre no suprimir nada de la diversidad que nos constituye como sujetos singulares, sino que promueve diferencias e instaura relaciones en las que llegamos a ser significativos unos para otros.

Cuando contemplamos como ha evolucionado la historia de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, tenemos conciencia de que el laico ha ocupado un puesto importante e insustituible. Muchos se oponen a un sacerdocio exclusivo para los célibes y varones, en razón de esa larga trayectoria de tantos y tantos creyentes, hombres y mujeres, que en la Biblia no fueron representantes de una casta especial, de un sacerdocio burócrata, sino más bien ciudadanos de a pie invadidos por el Espíritu y la gracia.

Entiéndase que esto por muy heterodoxo que suene, es sin embargo una dinámica que subyace a partir del Concilio Vaticano II. El papel del cristiano de a pie es tan importante como el papel del sacerdote revestido de la autoridad que le concede en magisterio. La santidad es la meta más importante de cualquier creyente, y en ella cabe todo ciudadano por la gracia de Dios. Así que escuchar la voz de la mujer, relegada a tareas secundarias y aceptada ahora como compañera de viaje en este camino de encuentro con el Señor, es una de las asignaturas pendientes de la Iglesia.

No se nos escapa que la propia fuerza de la mujer y su empuje hacen posible ahora el acceso a la formación de los futuros sacerdotes, como teólogas y doctoras expertas en Sagrada Escritura. Ellas darán ese toque de feminidad necesario en la Iglesia, con su empeño personal y la fuerza de los hechos.

A ver si el Sínodo nos sorprende aceptando con naturalidad la perspectiva de género que nada tiene que ver con “la ideología de género” bestia negra de la Iglesia que cuando huele su perfume salta a la defensiva como un león herido de muerte.

La mujer y los laicos en el Sínodo de la Palabra



Hay que reconocer a la lengua una capacidad sorprendente de empatía con el lector. Cuando ésta se da, todo fluye de manera armoniosa. En cambio nos resulta insoportable el farragoso texto de cualquier teólogo lleno de citas eruditas. La frescura de la comunicación de la fe mediante la sencillez es el camino de los “grandes”, desde una Santa Teresita del Niño Jesús hasta la Santa de Ávila o la más reciente Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Las he elegido porque todas ellas celebran su onomástica en este mes del rosario. Y porque todas ellas contribuyeron a la literatura religiosa de la época y tuvieron especial repercusión en miles de personas al leer sus obras y conocer su vida.

Ahora el movimiento “Somos Iglesia” reivindica en el próximo Sínodo sobre la Palabra la presencia de la mujer en la Iglesia. Realizando una mirada al pasado nos encontramos con “el genio femenino” en toda época y condición. Tal vez hubo un interés inusitado por la vida religiosa y sólo se destacó esta vocación en detrimento de los laicos. Pero bien entrado el siglo XX, con el Concilio Vaticano II, se ha visto con claridad que el papel del laico en la Iglesia es insustituible y adquiere un protagonismo esencial. No está de más recordar en el Sínodo de la Palabra que comienza este 5 de octubre que la santidad no es una cuestión específica de la vida religiosa, sino de cualquier cristiano.

Eso que ahora tenemos tan claro, no lo estuvo en el pasado. Y es curioso como nos lo destaca el Pliego de Vida Nueva de la mano del sacerdote y escritor José Pedro Manglano. El cristiano en el mundo tiene el papel de los grandes creyentes de la Biblia, que no fueron especialmente otra cosa más que creyentes, independientemente de su condición social. La experta biblista Dolores Aleixandre lo explica con claridad:

Hay que reconocer que todavía “no hemos arreglado los papeles” para separarnos del pensamiento filosófico con el que se desposó el casto matrimonio de la joven teología cristiana. Uno de los frutos de esa unión fue un lenguaje plagado de categorías abstractas, clasificaciones, géneros, especies, sustancias y accidentes que nunca supo qué hacer con las narraciones y nombres concretos que pueblan todos los rincones de la Biblia: Abraham, Raquel, Davida, Gedeón, Andrés, Pedcro, Marta, Zaqueo, María...Todos diferentes y, sin embargo, visitados por un Dios que tiene como costumbre no suprimir nada de la diversidad que nos constituye como sujetos singulares, sino que promueve diferencias e instaura relaciones en las que llegamos a ser significativos unos para otros.

Cuando contemplamos como ha evolucionado la historia de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, tenemos conciencia de que el laico ha ocupado un puesto importante e insustituible. Muchos se oponen a un sacerdocio exclusivo para los célibes y varones, en razón de esa larga trayectoria de tantos y tantos creyentes, hombres y mujeres, que en la Biblia no fueron representantes de una casta especial, de un sacerdocio burócrata, sino más bien ciudadanos de a pie invadidos por el Espíritu y la gracia.

Entiéndase que esto por muy heterodoxo que suene, es sin embargo una dinámica que subyace a partir del Concilio Vaticano II. El papel del cristiano de a pie es tan importante como el papel del sacerdote revestido de la autoridad que le concede en magisterio. La santidad es la meta más importante de cualquier creyente, y en ella cabe todo ciudadano por la gracia de Dios. Así que escuchar la voz de la mujer, relegada a tareas secundarias y aceptada ahora como compañera de viaje en este camino de encuentro con el Señor, es una de las asignaturas pendientes de la Iglesia.

No se nos escapa que la propia fuerza de la mujer y su empuje hacen posible ahora el acceso a la formación de los futuros sacerdotes, como teólogas y doctoras expertas en Sagrada Escritura. Ellas darán ese toque de feminidad necesario en la Iglesia, con su empeño personal y la fuerza de los hechos.

A ver si el Sínodo nos sorprende aceptando con naturalidad la perspectiva de género que nada tiene que ver con “la ideología de género” bestia negra de la Iglesia que cuando huele su perfume salta a la defensiva como un león herido de muerte.

viernes, 15 de agosto de 2008

Que la paz llegue al corazón de las víctimas



Un verano con juegos olímpicos en una dictadura comunista vendida al capitalismo. Una guerra en Georgia; veinte más desperdigadas por el mundo; un Papa con complementos revestidos de armiño que levanta las protestas de los protectores de animales; un país vapuleado por la crisis económica; un presidente de vacaciones; un titular que sigue el escándalo de los abusos sexuales del clero. Hay material más que suficiente para hincar el diente en cualquier sentido. Pero el goteo de los abusos sexuales sigue siendo demoledor en determinada prensa.

Y pese a que existe mucha bondad repartida por el mundo, sacar a la luz la porquería nos salpica a todos un poco. Como no hay mal que por bien no venga, ahora nos consta que la Iglesia toma conciencia de los pecados de sus hijos y no tratará de ocultarlos a la luz pública. Lo exige la dignidad de las víctimas, los grandes perdedores de esa lamentable perversión. Que exista una indemnización económica no va a evitar el conflicto interior de estas personas. Ni el daño moral a la que han sido expuestas. Ante hechos de ese calibre lo mejor es dejar actuar a la justicia, condenar al abusador y reparar el daño a la víctima.

He leído que un padre obligaba a ver videos pornos a sus hijos y luego abusaba de ellos. Sin embargo nadie en su sano juicio deduce de este hecho que todos los padres son en potencia unos abusadores. De manera que por muchos titulares que quieran ensuciar la imagen de la Iglesia, lo cierto es que brilla más la luz de sus buenas obras que la debilidad de sus miembros. Y cualquier obispo tiene que tener claro el camino a seguir. Nada de esconder y disculpar. Se trata de un delito que ha de ser castigado públicamente.

Lo que si que podemos hacer es orar por las víctimas de cualquier abuso, especialmente aquellas que han sido vejadas por religiosos o sacerdotes. De la misma manera que se suceden vigilias de oración por los niños no nacidos, propongo actos de desagravio público de estos hechos lamentables. Un gesto maravilloso de Juan Pablo II fue precisamente pedir perdón por todos los errores de la Iglesia. Pues bien, yo pediría a los creyentes que oren por las víctimas de abusos sexuales. Una cadena de oración que pueda hacerles llegar algo más que la indemnización económica.

En el ángelus de hoy el Papa afirmaba que quien ora nunca pierde la esperanza. Y es importante que la víctima vea la solidaridad de quienes son hermanos en la fe, para que la porquería quede lavada de algún modo, para que no pierdan la esperanza y algún día puedan ser capaces de perdonar el mal que les hicieron. Esa sería la señal de que la oración no ha sido vana, que Dios ha escuchado a sus hijos y ellos han sanado sus heridas.

Después de leer tantas veces los mismos titulares, al menos me gustaría encontrar a pie de página de Religión Digital, una oración por las víctimas: Díos mío que repartes tu infinita misericordia por todo el mundo, salva las almas de quienes fueron sometidos a toda clase de vejación, que no pierdan nunca la esperanza de que son hijos amados de Dios. Y que la oración de todos los fieles le devuelva la paz y les convierta a su vez en misericordiosos para que también puedan perdonar.

Esto que he formulado a modo de oración, no exime para nada del castigo civil que todo culpable debe recibir. No se entienda que al pedir el perdón queda exento de castigo el abusador. Pero bueno, supongo que todos me han comprendido, lo que se busca es la paz de la víctima

Que la paz llegue al corazón de las víctimas



Un verano con juegos olímpicos en una dictadura comunista vendida al capitalismo. Una guerra en Georgia; veinte más desperdigadas por el mundo; un Papa con complementos revestidos de armiño que levanta las protestas de los protectores de animales; un país vapuleado por la crisis económica; un presidente de vacaciones; un titular que sigue el escándalo de los abusos sexuales del clero. Hay material más que suficiente para hincar el diente en cualquier sentido. Pero el goteo de los abusos sexuales sigue siendo demoledor en determinada prensa.

Y pese a que existe mucha bondad repartida por el mundo, sacar a la luz la porquería nos salpica a todos un poco. Como no hay mal que por bien no venga, ahora nos consta que la Iglesia toma conciencia de los pecados de sus hijos y no tratará de ocultarlos a la luz pública. Lo exige la dignidad de las víctimas, los grandes perdedores de esa lamentable perversión. Que exista una indemnización económica no va a evitar el conflicto interior de estas personas. Ni el daño moral a la que han sido expuestas. Ante hechos de ese calibre lo mejor es dejar actuar a la justicia, condenar al abusador y reparar el daño a la víctima.

He leído que un padre obligaba a ver videos pornos a sus hijos y luego abusaba de ellos. Sin embargo nadie en su sano juicio deduce de este hecho que todos los padres son en potencia unos abusadores. De manera que por muchos titulares que quieran ensuciar la imagen de la Iglesia, lo cierto es que brilla más la luz de sus buenas obras que la debilidad de sus miembros. Y cualquier obispo tiene que tener claro el camino a seguir. Nada de esconder y disculpar. Se trata de un delito que ha de ser castigado públicamente.

Lo que si que podemos hacer es orar por las víctimas de cualquier abuso, especialmente aquellas que han sido vejadas por religiosos o sacerdotes. De la misma manera que se suceden vigilias de oración por los niños no nacidos, propongo actos de desagravio público de estos hechos lamentables. Un gesto maravilloso de Juan Pablo II fue precisamente pedir perdón por todos los errores de la Iglesia. Pues bien, yo pediría a los creyentes que oren por las víctimas de abusos sexuales. Una cadena de oración que pueda hacerles llegar algo más que la indemnización económica.

En el ángelus de hoy el Papa afirmaba que quien ora nunca pierde la esperanza. Y es importante que la víctima vea la solidaridad de quienes son hermanos en la fe, para que la porquería quede lavada de algún modo, para que no pierdan la esperanza y algún día puedan ser capaces de perdonar el mal que les hicieron. Esa sería la señal de que la oración no ha sido vana, que Dios ha escuchado a sus hijos y ellos han sanado sus heridas.

Después de leer tantas veces los mismos titulares, al menos me gustaría encontrar a pie de página de Religión Digital, una oración por las víctimas: Díos mío que repartes tu infinita misericordia por todo el mundo, salva las almas de quienes fueron sometidos a toda clase de vejación, que no pierdan nunca la esperanza de que son hijos amados de Dios. Y que la oración de todos los fieles le devuelva la paz y les convierta a su vez en misericordiosos para que también puedan perdonar.

Esto que he formulado a modo de oración, no exime para nada del castigo civil que todo culpable debe recibir. No se entienda que al pedir el perdón queda exento de castigo el abusador. Pero bueno, supongo que todos me han comprendido, lo que se busca es la paz de la víctima

viernes, 16 de mayo de 2008

El decálogo laicista a debate


No caigamos en la provocación de otros, sería la receta ideal para dejar pasar los comentarios que salen a la palestra después de que la Vicepresidenta del Gobierno comunicase la decisión de revisar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Sin embargo, a los católicos nos compete manifestar libremente el desacuerdo con ciertos criterios minoritarios que quieren convertirse en Decreto Ley.

Confiamos en la sensatez de los gobernantes, pero vislumbramos un panorama poco serio cuando desde plataformas como el periódico Público se lanzan los diez mandamientos de un Estado laico. Olvidando que esos mandamientos atentan contra la propia Constitución española.

En primero lugar “Educarás en igualdad”. Se supone que no están de acuerdo con los conciertos otorgados a las escuelas de confesiones religiosas. Desde ellas se educa libremente en el ideario del centro, con la libertad que otorga el derecho a recibir una educación de acuerdo a las creencias de cada uno. Podemos entender que a los laicistas les moleste que existan los conciertos, pero no debemos olvidar que ellos forman parte de la libertad y pluralidad de la sociedad, desde el respeto a la libertad religiosa.

En segundo mandamiento apela a “no sermonear fuera del púlpito”. Por lo visto para un Estado laicista la predicación por las calles podría ser delito. ¿Qué hubiera sido de San Pablo en el areópago de Atenas hablando a los atenienses del dios desconocido?. Les molesta la religión fuera de los púlpitos, pero el derecho a la libertad religiosa permite las manifestaciones públicas de la fe. No puede ser de otro modo, por eso nuestro Estado aconfesional ha suscrito acuerdos con otras religiones, para que dentro del horario escolar se haga factible el derecho de los padres a elegir una materia como la religión dentro de la escuela, de modo completamente optativo y por tanto no obligatorio.

El tercero proclama “No impondrás los símbolos al Estado”. Les molestan los funerales de Estado, y cualquier acto religioso en el que las instituciones del Estado tengan que estar presentes. Podría ser uno de los puntos a tratar en la futura Ley de libertades religiosas. Pero no olvidemos que los matrimonios reales siempre han sido retransmitidos por las televisiones de todo el mundo, fueran anglicanos, luteranos, o católicos. En países donde este debate esta periclitado y fuera de lugar siguen siendo televisados. Me viene la imagen del funeral por el presidente Kennedy, en un país laico que respeta profundamente la religión de sus ciudadanos. Y supongo que todo el mundo recuerda la despedida del alcalde Tierno Galván, en cuyos funerales que yo recuerde no estuvo presente la Iglesia.

El cuarto propugna “No mezclarás la gloria terrena y celestial”. Y el quinto especifica “No acapararás las fiestas del calendario”. Francamente no sé como lo solucionan otros países, pero supongo que sería un tema a tratar en el que los laicistas saldrían victoriosos y a los católicos nos sería difícil acudir a las celebraciones de nuestra fe. Pero no hay nada imposible, siempre podrían desplazarse a los sábados y domingos. Y seguir dando gracias a Dios, porque estableció un día de descanso en la jornada laboral de la que se benefician quienes no dan culto a Dios.

De igual índole es el sexto mandamiento: “No invadirás instituciones públicas”. Un poco perverso porque ya hace mucho que fueron retirados los símbolos religiosos, pero otros persisten porque son verdaderas joyas y patrimonio de todos los ciudadanos. Les molesta que existan capillas y capellanes en hospitales. Como se ve es todo muy democrático, la solución es suprimir no facilitar la expresión de la fe de los ciudadanos.

El séptimo no tiene desperdicio “Cederás tu patrimonio al Estado”. Miren que bien, ahora las Iglesias se despojarán de sus joyas arquitectónicas y artísticas y formarán parte de los museos. Allí se venerará el Cristo de Velásquez, la Inmaculada, etc. Lo cierto es que este patrimonio de la Iglesia lo disfruta todo el pueblo español y tiene un coste de mantenimiento que a nadie se le escapa. Es lógico que siga en manos de quienes recibieron esas donaciones por parte de fieles y mecenas. También es lógico que el Estado cuide de esos edificios y no se dedique a saquearlos como algunos desearían.

El octavo habla de “Acatarás la ley de datos”. La apostasía es una reivindicación exclusiva de unos cuantos ateos confesos a quienes les molesta estar registrados en las partidas de bautismo. Es un empeño sin sentido producto de la falta de formación religiosa. Cuando uno ha sido bautizado lo será para siempre. Es un don recibido de manos de padre y padrinos y se posee la libertad de renegar de la fe, esa apostasía existe desde el mismo momento que se rechaza a Dios, pero no tiene porqué figurar en ningún registro religioso. Porque sería un contrasentido.

El noveno proclama “No utilizarás los medios públicos”. Les molesta las retrasmisiones religiosas. El Estado facilita el culto a fieles que no pueden acudir a las parroquias por enfermedad y los laicistas acusan al Estado de favorecer la libertad de culto en una cadena pública. ¿Pues no dice la Constitución y los Derechos Humanos que la libertad religiosa tiene que ser respetada?. Se puede ver el carácter sectario de ciertos grupos que desean suprimir cualquier manifestación pública de la fe.

Por último el décimo sentencia: “Te autofinanciarás”. Ahí estamos en la declaración de la renta con una cruz que deben marcar todos los católicos si desean financiar a su Iglesia. Por cierto, es urgente dado el carácter laicista de algunos, que mi dinero no vaya a bonificar ninguna manifestación sacrílega o representación que atenta contra mi fe. Eso también es libertad.

Podríamos seguir debatiendo este interesante panorama que se cierne recurrentemente sobre nuestra sociedad. Las ligas ateas, los laicistas de pro, son indudablemente menos significativos de lo que quisieran, pero hacen mucho ruido. Lo sensato no es polarizar a la sociedad, sino establecer un diálogo fluido con todas las confesiones religiosas y fomentar desde los poderes públicos garantías suficientes para que puedan manifestar públicamente su fe.

El decálogo laicista a debate


No caigamos en la provocación de otros, sería la receta ideal para dejar pasar los comentarios que salen a la palestra después de que la Vicepresidenta del Gobierno comunicase la decisión de revisar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Sin embargo, a los católicos nos compete manifestar libremente el desacuerdo con ciertos criterios minoritarios que quieren convertirse en Decreto Ley.

Confiamos en la sensatez de los gobernantes, pero vislumbramos un panorama poco serio cuando desde plataformas como el periódico Público se lanzan los diez mandamientos de un Estado laico. Olvidando que esos mandamientos atentan contra la propia Constitución española.

En primero lugar “Educarás en igualdad”. Se supone que no están de acuerdo con los conciertos otorgados a las escuelas de confesiones religiosas. Desde ellas se educa libremente en el ideario del centro, con la libertad que otorga el derecho a recibir una educación de acuerdo a las creencias de cada uno. Podemos entender que a los laicistas les moleste que existan los conciertos, pero no debemos olvidar que ellos forman parte de la libertad y pluralidad de la sociedad, desde el respeto a la libertad religiosa.

En segundo mandamiento apela a “no sermonear fuera del púlpito”. Por lo visto para un Estado laicista la predicación por las calles podría ser delito. ¿Qué hubiera sido de San Pablo en el areópago de Atenas hablando a los atenienses del dios desconocido?. Les molesta la religión fuera de los púlpitos, pero el derecho a la libertad religiosa permite las manifestaciones públicas de la fe. No puede ser de otro modo, por eso nuestro Estado aconfesional ha suscrito acuerdos con otras religiones, para que dentro del horario escolar se haga factible el derecho de los padres a elegir una materia como la religión dentro de la escuela, de modo completamente optativo y por tanto no obligatorio.

El tercero proclama “No impondrás los símbolos al Estado”. Les molestan los funerales de Estado, y cualquier acto religioso en el que las instituciones del Estado tengan que estar presentes. Podría ser uno de los puntos a tratar en la futura Ley de libertades religiosas. Pero no olvidemos que los matrimonios reales siempre han sido retransmitidos por las televisiones de todo el mundo, fueran anglicanos, luteranos, o católicos. En países donde este debate esta periclitado y fuera de lugar siguen siendo televisados. Me viene la imagen del funeral por el presidente Kennedy, en un país laico que respeta profundamente la religión de sus ciudadanos. Y supongo que todo el mundo recuerda la despedida del alcalde Tierno Galván, en cuyos funerales que yo recuerde no estuvo presente la Iglesia.

El cuarto propugna “No mezclarás la gloria terrena y celestial”. Y el quinto especifica “No acapararás las fiestas del calendario”. Francamente no sé como lo solucionan otros países, pero supongo que sería un tema a tratar en el que los laicistas saldrían victoriosos y a los católicos nos sería difícil acudir a las celebraciones de nuestra fe. Pero no hay nada imposible, siempre podrían desplazarse a los sábados y domingos. Y seguir dando gracias a Dios, porque estableció un día de descanso en la jornada laboral de la que se benefician quienes no dan culto a Dios.

De igual índole es el sexto mandamiento: “No invadirás instituciones públicas”. Un poco perverso porque ya hace mucho que fueron retirados los símbolos religiosos, pero otros persisten porque son verdaderas joyas y patrimonio de todos los ciudadanos. Les molesta que existan capillas y capellanes en hospitales. Como se ve es todo muy democrático, la solución es suprimir no facilitar la expresión de la fe de los ciudadanos.

El séptimo no tiene desperdicio “Cederás tu patrimonio al Estado”. Miren que bien, ahora las Iglesias se despojarán de sus joyas arquitectónicas y artísticas y formarán parte de los museos. Allí se venerará el Cristo de Velásquez, la Inmaculada, etc. Lo cierto es que este patrimonio de la Iglesia lo disfruta todo el pueblo español y tiene un coste de mantenimiento que a nadie se le escapa. Es lógico que siga en manos de quienes recibieron esas donaciones por parte de fieles y mecenas. También es lógico que el Estado cuide de esos edificios y no se dedique a saquearlos como algunos desearían.

El octavo habla de “Acatarás la ley de datos”. La apostasía es una reivindicación exclusiva de unos cuantos ateos confesos a quienes les molesta estar registrados en las partidas de bautismo. Es un empeño sin sentido producto de la falta de formación religiosa. Cuando uno ha sido bautizado lo será para siempre. Es un don recibido de manos de padre y padrinos y se posee la libertad de renegar de la fe, esa apostasía existe desde el mismo momento que se rechaza a Dios, pero no tiene porqué figurar en ningún registro religioso. Porque sería un contrasentido.

El noveno proclama “No utilizarás los medios públicos”. Les molesta las retrasmisiones religiosas. El Estado facilita el culto a fieles que no pueden acudir a las parroquias por enfermedad y los laicistas acusan al Estado de favorecer la libertad de culto en una cadena pública. ¿Pues no dice la Constitución y los Derechos Humanos que la libertad religiosa tiene que ser respetada?. Se puede ver el carácter sectario de ciertos grupos que desean suprimir cualquier manifestación pública de la fe.

Por último el décimo sentencia: “Te autofinanciarás”. Ahí estamos en la declaración de la renta con una cruz que deben marcar todos los católicos si desean financiar a su Iglesia. Por cierto, es urgente dado el carácter laicista de algunos, que mi dinero no vaya a bonificar ninguna manifestación sacrílega o representación que atenta contra mi fe. Eso también es libertad.

Podríamos seguir debatiendo este interesante panorama que se cierne recurrentemente sobre nuestra sociedad. Las ligas ateas, los laicistas de pro, son indudablemente menos significativos de lo que quisieran, pero hacen mucho ruido. Lo sensato no es polarizar a la sociedad, sino establecer un diálogo fluido con todas las confesiones religiosas y fomentar desde los poderes públicos garantías suficientes para que puedan manifestar públicamente su fe.